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domingo, 4 de enero de 2009

¿Cómo salir de la depresión?

 

Algunos consejos para sobrellevar los malos momentos

El ser humano tiende por naturaleza preocupar

se por las situaciones adversas, y en ocasiones esa preocupación es exagerada o sin motivo.
Por otro lado, emociones y pensamientos negativos tienden a aparecer cuando se presenta un conflicto, algún problema de difícil resolución, etc., pero muchas veces emergen sin razón aparente.
En casos extremos, estos síntomas adquieren una importancia relevante e impiden realizar una vida con total normalidad. A eso se lo conoce como depresión.
La mayoría de las veces, una consulta médica es imprescindible, pues sin tratamiento el cuadro no mejor y, por el contrario, tiende a empeorar.

Pero, en ocasiones, los síntomas son más leves y no impiden continuar con una vida más o menos normal, aunque son una fuente de sufrimiento para quien los padece.
En este artículo les mostraremos como sobrellevar esos momentos y vivirlos en realidad como una oportunidad de crecimiento personal.
Cambiando de actitud

A veces las incertidumbres que aparecen ante una situación o las dudas que nos llevan a deprimirnos son herramientas que nos pueden ayudar a que en un futuro no cometamos los mismos errores o no vivamos las mismas situaciones.
Todo se basa en un cambio de actitud. El ser humano siempre en una situación límite tiende a reconocer sus valores internos, y busca la paz interior.

Algunos de los casos emblemáticos que llevan a la depresión son una pérdida irreparable de alguna persona, una enfermedad crónica, el temor al paso del tiempo, etc.

Muchas veces este estado de ánimo requiere de la persona un cambio realmente profundo. El trabajo de los psicoterapeutas es hacer ver al paciente el presente, que se conecte con lo real, con el ahora, que deje atrás todos los problemas y, si es necesario, conducir a un cambio profundo en esa persona.
Comenzar por uno mismo
Lo esencial es saber estar bien con uno mismo. Uno no puede cambiar el mundo o la realidad en la que vive, pero sí puede cambiarse a si mismo.
Ampliar la conciencia y saber como modificarse es una tarea que lleva tiempo de aprendizaje.

Hay que quitarse las palabras negativas de la mente, como por ejemplo: “no puedo”, “imposible”, “es muy difícil”, etc.

Cuando se logra una armonía interna todo se modifica.
La fuerza curativa más importante es aprender a amar, desterrar los miedos e incertidumbres. En el amor está la base de la felicidad.

Lo importante también es reconocer el presente. Saber que es el único tiempo valioso. Poder crear cosas nuevas constantemente y notar que uno hace cosas en pos de mejorar.

Cuando uno se dispone a cambiar, luego notará que la relación con su trabajo, sus amigos, su familia mejorará notablemente.

La verdad está en encontrar esa paz interior y vivir cada instante de la vida como una situación única e irrepetible, y saber aprovecharla.

12 PRINCIPIOS BÁSICOS PARA SALIR DE LA DEPRESIÓN

1. El amor es la esencia del existir.

2. Buscar la paz interior, perder el miedo.

3. Dar y recibir son la misma cosa

4. No darle importancia al pasado y al futuro.

5. El presente es el único tiempo que existe y cada instante es único e irrepetible.

6. En el perdonar al otro está la base para aprender a amar. Guardarle rencor o juzgarlo no son buenos síntomas.

7. Poder convertirse en personas que ven a través del amor una unión, y no estar pensando todo el tiempo en un error que los lleve a la desunión.

8. Enfocar la vida hacia el todo, y no ver sólo las partes.

9. Tener paz interior, más allá de lo que esté ocurriendo a nuestro alrededor.

10. Siempre aprendemos de todas las situaciones, y enseñamos a partir de nuestras experiencias.

11. No temerle a la muerte o al dolor, tener en claro que el amor es eterno y nunca falta.

12. Siempre tener en cuenta a los demás, dando amor o pidiendo ayuda.

http://www.enplenitud.com/nota.asp?articuloid=5925

jueves, 6 de noviembre de 2008

buena acción del día

Una de las cosas mas buenas que leí o escuche hace unos días ya que todo el mundo busca hace tiempo es como tomar en pastillas la serotonina (hormona que aporta la sensación de felicidad la que esta en deficiencia cuando se entra en una  pues se busca como conseguirla, o ingerirla o comerla siempre desde lo externo y aquí radica el error, esto demuestra que aun nos encontramos en un enorme vacío espiritual e ignorancia total de las capacidades del ser humano... es parte de esos solos y poquisimos bytes que como dicen en "y tu que sabes" utilizamos de nuestra capacidad real...
Un experto recomendaba hacer una buena acción, eso genera serotonina... POR SUPUESTISIMO! No hay que ser médico para saberlo, hacer una "buena acción del día" hace que te sientas mejor persona, menos solo, menos inutil, menos perdido, menos vacío y todo eso que resta a la vida el vivir en una sociedad de consumo... aquello que apaga al ser espiritual y lo hunde en el yo inferior, en un hombre perdido y desesperado, desesperanzado y egocentrico... compartir, hacer feliz a alguien porque sí! prestar ayuda a alguna persona desconocida porque sí... estar atentos a lo que pasa a los demás... te hace elevar la serotonina... y es gratis

lunes, 27 de octubre de 2008

Las depresiones Otoñales y la muerte de seres queridos determinan suicidios pre-navideños‏

Con los días más cortos y menos Luz solar llegan las típicas depresiones
otoñales, son más físicas que las primaverales, ya que producen cansancio y
un bajón de energía general, desánimo, desencanto con trabajo y familia y
una desconexión con las personas cercanas como si sintieramos que no estamos
del todo unidos.
En la Naturaleza algunas especies entran en letargo, los humanos tendemos a
entrar en este estado depresivo.
El sol y la melanina:
Nuestras actividades cerebrales referentes a cosas que satisfacen nuestra
persona se ven afectadas por la menor luz que recibimos.
Consecuentemente el humor nos cambia.
Algunos organismos de personas se ven más afectados por ser sensibles a la
luz por lo que entran en una fase de irritabilidad, desasosiego, apatía.
El comer más o alimentos pesados nos aumentan de peso, aparecen los dolores
de cabeza, sensación de mareo, etc.
Entran los desanimos ante los días nublados y al anochecer. La subida de
melatonina hormona del sueño, podría ser un indicador.
Se recomienda la exposición solar para activar la serotonina.
Se sabe que exponerse a luz blanca ayuda a paliar los efectos depresivos
otoñales.
Hacer más iluminadas las estancias, colocar espejos que den sensación de
amplitud.
Caminar en horas de sol
Recordar proyectos futuros y no historias del pasado.
La húmedad es otro factor a huir.
Para los que tienen dolencias es un enemigo porque acrecienta su dolor. Y si
tienen bajón otoñal se unirá un estado emocional alterado. La depresión
aumenta.
Otoño es también un período en que muchos enfermos crónicos fallecen por los
cambios de clima que les perjudican. También muchos ancianos. Y aumentan las
tragedias de carretera o de naturaleza. Lo que aumenta la depresión otoñal.
Si no se ataja las mujeres , que son las más afectadas, pueden pasar unos
meses malos. Y los hombres pueden desenvocar en tendencias suicidas
pre-navideñas.
Si el trastorno sólo dura los meses otoñales, un par de meses, será algo
pasajero, pero a partir del tercer més hay que hablar con el médico que en
principio provará con vitaminas o compuestos que el organismo requiera. Y si
sigue persistiendo se recurirá a un psicologo, ya que lo que comienza como
bajón estacional termina arraigando como un trastorno afectivo.
Las relaciones sociales en este estado depresivo son tan necesarias como la
luz. Si uno se aisla dejándose llevar por las "no ganas de ver o hacer nada"
empezaremos a sentir que las cosas pierden valor y no merecen la pena. Nos
comenzaremos a sentir más distintos e incomprendidos.
Un treinta por ciento de la población española la vive cada año. Y no de
forma anécdotica o pasajera, sino periódica.
En internet tenéis muchas páginas de psicologia que os pueden ayudar.
La depresión otoñal y los fenomenos paranormales.
El estado de bajón y ensoñación continuo es una forma que facilita la
introspección, pero en este caso no termina de ser sana porque no estamos
exentos de distinguir las sensaciones.
Los meses de Otoño son de mayor incidencia de fenómenos paracientíficos.
Estamos más susceptibles. Somatizamos los sentimientos depresivos. Y notamos
nuestras diferencias con el entorno y los que los habitan.
Nuestra mente entra en leves alfas más de continuo y eso nos permite
percibir cosas que nos pasarían desapercibidas en otras épocas del año en
que nuestra mente tiene más actividades que atender.
La presencia de nublados facilita la retención de ondas ambientales sobre
todo de radio. También electromágneticas. Y pueden afectarnos más.
En Otoño las estadísticas de testimonios de visiones de lo espectral aumenta
considerablemente.
También se dan con mayor número los episodios de "notar fallecidos
conocidos". bien porque nuestro animo llamado a la introspección nos hace
recordarlos o porque realmente se den las condiciones adecuadas, eso se
desconoce aún.
También son los meses con mayor incidencia de parálisis nocturnas o
visitantes de dormitorio.
Suele ser perjudicial cara al invierno entre aquellas personas que por edad
o por haber perdido gente querida, con el bajón por medio, empiezan a hacer
valoraciones no correctas del sentido de sus vidas, con la tendencia de
pensar que tienen más ligamen con los que se han ido, que con los que están.
Y que olvidan que parte de la culpa de su estado depresivo puede radicar en
su cuerpo y lo que a nivel hormonal le pueda estar sucediendo.
Las fiestas de difuntos y de todos los santos, son otro punto que aumenta la
pena y el desarraigo con el aquí y el ahora.
Se valora no sólo sus pérdidas, si no lo poco o nada del valor de la vida
humana.
Es normal que en el mes de noviembre la familia que ha perdido seres amados
tengan fenomenología en casa con más asiduidad que en el resto del año.
Muchos dicen que por evocación ellos vienen, otros dicen que por recuerdo
nosotros provocamos los fenómenos, no se sabe la verdad, pero si que suceden
pequeñas anomalías.
Que sólo estando sano emocionalmente y cuidando el apartado afectivo-social
pasaran como historias para recordar y no como casos que nos provoquen males
mayores.
Los antiguos ya debieron sentir el coletazo de este mal, y para paliarlo en
sus credos, en social, organizaban festivales de vida y gracias, con lo que
todos se animaban y aceptaban el ciclo natural de las cosas.
No perder el contacto con la realidad es fundamental.
Saludos
Otoñales siempre con la esperanza de que llegará el sol.

sábado, 23 de agosto de 2008

EL EFECTO QUE PRODUCE ENCENDER LA VARITA DE INCIENSO


Se ha descubierto que el
incienso, al quemarse, produce sustancias psicoactivas que
podrán dar lugar al diseño de nuevos medicamentos para la
depresión y la ansiedad Los líderes religiosos han
mantenido durante milenios que quemar incienso es bueno para
el alma. Ahora unos biólogos han descubierto que es bueno
también para el cerebro. Un equipo internacional de
científicos de la Universidad Johns Hopkins y de la
Universidad Hebrea de Jerusalén describe que la quema de
incienso, concretamente el procedente de la resina de
Boswellia papyrifera activa unos canales iónicos
específicos de las neuronas y podría aliviar la depresión
y la ansiedad. Los canales iónicos son proteínas de las
cubiertas celulares que bombean iones de un lado a otro de
la membrana y los hay de muchos tipos. Estos canales en
concreto están pobremente estudiados. Este descubrimiento
sugiere que quizás sea posible la creación de una nueva
clase de fármacos para la depresión. Sería algo que ha
estado bajo nuestras narices desde hace mucho tiempo sin ser
investigado. Aparentemente, hoy en día, los religiosos
asumen que el efecto del incienso es meramente simbólico.
Según Raphael Mechoulam, uno de los investigadores, a pesar
de la información procedente de textos antiguos sobre los
constituyentes de la resina de Bosweilla, hasta ahora no se
había investigado su psicoactividad. Este equipo de
investigadores encontró que la administració n de acetato
de inciensola, uno de los constituyentes de la resina en
cuestión, tendría como efecto rebajar la ansiedad y
producir un efecto asociado al de los antidepresivos. Los
investigadores administraron acetato de inciensola a ratones
de laboratorio para determinar los efectos psicoactivos del
compuesto. Hallaron, en concreto, que afectaba a áreas
cerebrales conocidas por estar relacionadas con las
emociones, así como a circuitos neuronales sensibles a los
fármacos para la ansiedad y la depresión.
Específicamente, el acetato de inciensola activaba una
proteína denominada TRPV3, que en el cerebro de los
mamíferos juega un papel en la percepción de calor por la
piel. Cuando se crían ratones sin esta proteína y son
expuestos al acetato de inciensola, éstos no sufren ningún
efecto especial en sus cerebros. Gerald Weissmann, editor
jefe de FASEB Journal, dice que quizás Marx no andaba muy
desencaminado al decir que la religión era el opio del
pueblo, pues muchas religiones han usado sustancias
psicoactivas en sus rituales. Según él, estudiar cómo
funcionan las drogas psicoactivas quizás nos pueda ayudar a
entender mejor los fenómenos neurológicos. El
descubrimiento de que este compuesto afecta a blancos
específicos del cerebro debería ayudarnos a entender
algunas enfermedades del sistema nervioso. Además, este
estudio proporciona una explicación biológica para
prácticas espirituales, como la de quemar incienso, de
milenios de antigüedad que han persistido a través del
tiempo y de las distintas culturas, lenguas y religiones:
quemar incienso realmente hace que te sientas mejor. Según
el National Institutes of Health los trastornos relacionados
con la depresión son una de las principales causas de
invalidez de los Estados Unidos para las personas entre los
15 y los 44 años de edad, afectando a casi 15 millones de
adultos. Solamente la forma menos severa de depresión
afecta a 3,3 millones de adultos de los EEUU. Los
desórdenes relacionados con la ansiedad afectan a 40
millones de adultos norteamericanos

lunes, 11 de agosto de 2008

" CEREBRO Y DEPRESIÓN "


 


Escrito por: Miguel Angel el 31 May 2008 - URL Permanente

Te doy este artículo en el que encontrarás, explicado de forma sencilla, la relación entre las funciones del cerebro y la depresión. Yo mismo estoy tomando cosas homeopáticas porque un médico me vio a través del iris, que no me funcionaba la parte derecha del cerebro, y la verdad es que poco a poco estoy mejor.

Por otro lado encontrarás el objetivo del yoga: el nirvana, la felicidad suprema pos así decirlo. Hay gente como Jill Bolte, Echkart Tolle, etc., que un día de golpe y porrazo la encuentran. Nosotros debemos trabajar a base de yoga para seguir el camino que nos llevará a ello, y a lo mejor nos encontramos con alguna sorpresa. Bueno sin más te dejo con el artículo.

Jill Bolte Taylor, doctora en neurociencia de la universidad de Harvard y calificada como una de las 100 personas más influyentes del 2008 por la revista Time, tuvo una experiencia trascendente. El 10 de diciembre de 1996, cuando tenía 37 años, se encontraba en su apartamento en Boston cuando de repente sintió un fuerte dolor de cabeza detrás del ojo. El accidente cerebro vascular (ACV) que sufrió le afectó el lóbulo izquierdo de su cerebro. Esta situación le provocó una fuerte atenuación de la actividad cerebral del hemisferio izquierdo y la supremacía del hemisferio derecho.

Al poco rato del accidente, comenzó a sentir una tranquilidad mental que no había conocido nunca. Sus preocupaciones cesaron, la intensa bulla de sus pensamientos se aplacó. Esa autoconciencia que tenemos todos que nos lleva a juzgarnos y criticarnos constantemente desapareció. Toda esa cadena asociativa de pensamientos y emociones, la mente discursiva, cesó y ella sintió como nunca antes una paz indescriptible. Tuvo una experiencia cumbre. Según ella misma lo comenta, se sentía unida con el mundo. Era como si se hubiese disipado todo límite entre su cuerpo físico y lo que le rodeaba. Sintió como su alma se liberaba de la prisión del cuerpo y flotaba feliz por el aire. Había alcanzado el nirvana.

Fue llevada inmediatamente al hospital. De la misma manera que sintió este estado de goce y regocijo igualmente había perdido su habilidad de hablar, reconocer a su madre y en general sus funciones cognitivas centrales. Normalmente las personas afectadas en el hemisferio izquierdo de su cerebro pierden control sobre sus emociones y comportamiento ya que esta es la parte “lógica” del cerebro pero no es típico percibir esta sensación de paz y bienestar que la Dra. Taylor describió.

Las diferencias entre las áreas izquierda y derecha del cerebro han sido ya objeto de múltiples estudios. Se sabe que el área izquierda está asociada a la lógica, el tiempo, el ego, y la parte derecha a la creatividad y empatía. Lo importante aquí es que la experiencia personal de la Dra. Taylor le ha dado una nueva dimensión a este problema.

Su libro reciente, “My Stroke of Insight”, cuenta su experiencia, experiencia cumbre que la ha transformado como persona. Muchos, incluso sus colegas, sostienen que no conocían ese lado “espiritual” de ella.

Hace unos meses la Dra. Taylor habló en la conferencia TED, (Technology, Entertainment and Design conference), conocida por presentar a personas que, desde las ciencias y las artes, han contribuido a gestar ideas, creaciones e innovaciones notables. Se trata de un foro que busca poner de manifiesto la tercera cultura a la que alguna vez me referí. Su exposición causó un gran impacto. Allí describe cómo fue su proceso.

Su historia ha traído repercusión en todos los medios. Muchos de los que la han contactado son budistas y meditadores que dicen haber experimentado en su práctica esas sensaciones de paz y euforia. Sostienen que la experiencia de la Dra. Taylor confirma a nivel neurológico que el nirvana existe y que es posible alcanzarlo.

Según ella misma lo afirma, traduciendo y transcribiendo lo que dijo en los TED Talks:

“He dedicado mi vida a estudiar el cerebro porque tengo un hermano que ha sido diagnosticado con un desorden cerebral: esquizofrenia. Y como hermana y científica siempre he querido saber porqué yo puedo cumplir mis sueños, conectarlos a mi realidad y realizarlos y él no, qué ocurre con la esquizofrenia cuando el enfermo no puede conectarlos a ninguna realidad compartida en lugar de convertirlos en delirios?

He dedicado mi vida al estudio de la enfermedad mental severa. Incluso me mudé de Indiana a Boston para trabajar en el laboratorio del dr. Francine Benes, en el Departamento de Psiquiatría de Harvard. En el laboratorio trabajamos para responer a una pregunta: ¿Cuáles son las diferencias biológicas entre los cerebros de personas que se diagnostican como el control normal, en comparación con los cerebros de las personas diagnosticadas de esquizofrenia, trastorno esquizoafectivo o trastorno bipolar?

Intentamos mapear los microcircuitos cerebrales, cuáles son las células que están comunicándose con otras, mediante qué procedimientos químicos, con qué cantidad de los mismos. En eso trabajo durante el día. Mi tiempo libre lo dedicaba a actuar como defensora de NAMI, la Alianza Nacional de Enfermedades Mentales.

El 10 de diciembre de 1996 me levanté para descubrir que era yo quien tenía un desorden cerebral. Un vaso sanguíneo explotó en la mitad izquierda de mi cerebro. Y durante horas viví y observé cómo mi cerebro iba deteriorándose, mermando su capacidad para procesar la información. Esa mañana no pude andar, hablar, leer, escribir ni recordar nada. Me convertí en definitiva en un niño en el cuerpo de una mujer.

Si habéis visto alguna vez un cerebro humano sabréis que su morfología muestra la separación entre dos hemisferios. Esta el lóbulo frontal, esta la parte trasera, de la que cuelga la médula espinal y esta es la forma en que se coloca en mi cráneo. Como veis, es evidente la separación entre dos hemisferios.

Siguiendo una metáfora informática, nuestro hemisferio derecho funciona como un procesador en paralelo. El izquierdo como un procesador de serie. Ambos hemisferios se comunican a través del cuerpo calloso, compuesto por unos 300 millones de fibras axionales. Más allá de esto los dos hemisferios están completamente separados. Debido a que procesan la información de forma diferenciada, cada hemisferio piensa en cosas diferentes, se preocupa por cosas diferentes, y me atrevo a decir, que tiene personalidades muy diferentes.

El hemisferio derecho trata sobre el presente. Es el aquí y ahora. Piensa en imágenes y aprende a través del movimiento de nuestros cuerpos. La información llega en forma de flujos de energía de forma simultánea a través de todos nuestros sistemas sensoriales para estallar en un enorme collage: la impresión sobre el momento presente aparece. Es el responsable del olor, del sabor, el sonido, de lo que sentimos ante el presente.

Soy energía que se conecta a la energía del resto a través de la conciencia de mi hemisferio derecho. Somos seres de energía conectada a través de la conciencia del hemisferio derecho a la familia humana. Lo cual significa que somos hermanos y hermanas en este planeta, que estamos aquí para hacer del mundo un lugar mejor.

Somos, en este momento, perfectos, globales, parte del todo, bellos. Parte de un bello todo.

Mi hemisferio izquierdo es un lugar muy distinto, que piensa lineal y metódicamente. Nuestro hemisferio izquierdo tiene que ver con el pasado y el futuro. Nuestro hemisferio izquierdo está diseñado para registrar ese enorme collage del momento presente. Analizando detalles y más detalles, clasificando y organizando toda esa información. Está asociado con todo lo que aprendimos en el pasado, con nuestros proyectos de futuro. Es un hemisferio lingüistico. Su función es hablar continuamente, establecer un diálogo constante entre mi mundo interior y mi mundo externo. Es la vocecilla que me dice, “Hey, recuerda comprar plátanos antes de llegar a casa, es la inteligencia que calcula a qué temperatura debo poner la lavadora. Pero lo más importante es que es esa voz que me dice “Yo soy”. Cuando lo dice, me convierte en un ser separado, me hago una sola persona sólida separada del flujo de energía a mi alrededor y separada del resto.

Esa fue la parte de mi cerebro que perdió sus funciones la mañana de mi accidente cerebrovascular.

La mañana del accidente me desperté con un dolor que golpeaba justo detrás de mi ojo izquierdo. Era un dolor agudo, similar al que produce morder hielo. No estoy acostumbrada a sentir dolor, así que seguí mi habitual rutina. Al levantarme subí a mi máquina de cardiotraining, una máquina para ejercitar todo el cuerpo. Empecé el ejercicio y pronto me di cuenta de que mis manos parecían garras primitivas al agarrarse a las barras. Pensé…es raro…y miré el resto de mi cuerpo pensando….estoy rara, me siento rara. Fue como si mi conciencia se hubiera desplazado fuera de la realidad habitual, a un espacio esotérico en el que me estuviera observando a mi misma teniendo esa experiencia.

Era todo extraño y mi dolor de cabeza iba a peor, así que dejé la máquina y me puse a dar vueltas por la sala. Era como si mi cuerpo estuviera lenteciéndose, mis pasos volviéndose rígidos, deliberados. No había fluidez y mis percepciones no podían ir más allá de mi misma, de mi propio espacio interior. En el cuarto de baño, de pie y camino a la ducha escuchaba el diálogo en mi cuerpo: “Ok…músculos, contraeros, relajaros”

De golpe perdí equilibrio y quedé contra la pared. Miré mi brazo y me di cuenta de que no podía delimitar los límites de mi cuerpo. No podía definir dónde empezaba y dónde terminaba. De alguna forma, los átomos y moléculas de mi brazo se mezclaban con los átomos y moléculas de la pared. Sólo sentía esa energía. Energía….

Me preguntaba…¿qué me pasa? Y mi cerebro izquierdo no respondía, nada respondía. Era como si alguien, desde un mando a distancia, hubiera pulsado el botón de de silencio. Total….”

El relato de la experiencia sigue, aunque creo que es suficiente para que os hagáis una idea de la importancia de sus conclusiones “existenciales”, en mi opinión, tremendamente respetables (se trata de alguien que ha dedicado su vida al estudio de la neurobiología) :

“Aún sigo viva y he encontrado el Nirvana. Mi imagen del mundo es ahora el de un lugar bello, pacífico, lleno de gente adorable que sabe que vive en ese espacio, que puede elegir vivir conforme a esa parte derecha del cerebro y encontrar esa paz. Esa ha sido mi motivación para recuperarme. He tardado 8 años.

Somos el poder de la vida en el universo, con habilidades manuales y 2 sistemas cognitivos. Tenemos el poder de elegir, en cada momento, cómo estar en el mundo. Puedo centrarme en la conciencia de mi hemisferio derecho, en el que soy fuerza vital, la pura energía que generan mis más de 50 trillones de las bellas moléculas que me componen. Una con todo.

O puedo elegir la guía consciente de mi cerebro izquierdo y convertirme en un individuo único, separado del flujo, separado de todos vosotros, Jill Bolte Taylor, intelectual, neuroanatomista.

¿Qué preferimos?, ¿cuándo? Creo que cuanto más tiempo pasemos según la naturaleza de nuestro cerebro derecho mayor será la paz que proyectemos en el mundo. Y eso es algo que vale la pena.”

Jill Bolte Taylor, Doctora en Neurociencia de la Universidad de Harvard


Su próximo proyecto es abrir un centro en Indiana para ayudar a los pacientes afectados por accidentes cerebro vasculares a recuperarse siguiendo estos principios basados en las diferencias entre los dos hemisferios.

Interesante experiencia, no?