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lunes, 22 de septiembre de 2008

LA HIPÓSTASIS DE LOS ARCONTES

 

(Los corchetes indican que se trata de un texto reconstruido. Las palabras entre paréntesis señalan un texto añadido por el traductor, o que debe sobreentenderse en el texto copto).
Introducción
La hipóstasis de los arcontes se ha conservado en un único testigo copto, constituyendo el tratado 4 del Códice II de Nag Hammadi, pp. 86, 20 – 97, 23. El título aparece en el explicit: thypostasis nnarchon. La traducción castellana La hipóstasis de los arcontes se limita a reproducir los términos griegos del título copto. Una traducción según el significado de esos vocablos griegos sería La realidad de la potestades.
La lengua de la versión copta es el sahídico con fuertes contaminaciones subacmímicas, como en todo el Códice II. La fecha de la traducción no consta, por lo que menciono la datación general de toda la Biblioteca: el siglo IV.
La mayoría de los comentaristas aceptan que el escrito griego subyacente al texto copto presenta varios estratos redaccionales, el último de los cuales, por lo menos, es cristiano. Los estratos más antiguos son por lo menos dos: el antropogónico y el teogónico, y podrían derivar de fuentes comunes al Apócrifo de Juan (Libro secreto de Juan) y sobre todo al tratado Sobre el origen del mundo. Estos dos estratos consisten en exégesis esotéricas del Génesis, interpretado en sentido literal. Las fuentes comunes mencionadas podrían ser judías si se confirma la hipótesis de un judaísmo helenístico antiyavista y antinomista. En todo caso, se trata de una especulación teológica estrechamente ligada a la revelación bíblica y a los métodos midrásicos.
El último redactor griego se apoya ya secundariamente en el Nuevo Testamento (Pablo), y probablemente agudiza los trazos negativos del universo arcóntico.
El escrito se presenta como una instrucción sobre el tema de los dominadores de este mundo mencionados por san Pablo. Después de una breve alusión al primer arconte, el tratadista pasa a la antropogonía. El argumento teogónico (origen de los arcontes) es abordado en segundo lugar y presentado como una revelación del ángel Elelet a Norea.
El objetivo del tratadista cristiano es elucidar la condición del hombre gnóstico (la raza de Set) y su conflictiva relación con los "príncipes de este mundo". A este fin, el autor procede a una rectificación de la historia sagrada.
La creación del hombre es explicada a partir de los textos del Génesis interpretados con una técnica midrásica y ostentosamente rectificados. Los arcontes crean primero al hombre terreno como una copia de su propio cuerpo y según la imagen divina. En este hombre terreno insuflan el elemento psíquico. El resultado es un ser humano incapaz de levantarse. El teólogo conoce una especulación sobre la "ayuda" femenina que auxiliará a Adán, pero la desarrolla confusamente. El cotejo con Sobre el origen del mundo permite reconstruir las secuencias de la fuente original. La Eva psíquica levanta a Adán, y después la Eva espiritual, "viva semejanza de la divinidad", lo convierte en hombre espiritual.
Como espirituales, Adán y Eva engendran a Set, que es el antepasado común de la raza gnóstica. Esta raza es salvada de la extinción por el arconte Sabaot, bajo cuyo poder quedará hasta la venida del Salvador (judaísmo recuperado).
El ciclo teogónico explica el origen del arconte a partir de la materia. La doctrina más importante de este pasaje es la distinción entre un arconte maligno, Yaldabaot, y un arconte converso, Sabaot, el Dios de los judíos. El tratado concluye con una evocación cristiana de la obra del Salvador.

La presente traducción se basa en el texto transcrito y reconstruido por B. Barc en L’Hypostase des Archontes (Bibliothèque Copte de Nag Hammadi, 5), Québec y Lovaina, 1980. También hemos acudido ocasionalmente a la edición de B. Layton en Nag Hammadi Studies XX-2 (1989). Hemos cotejado las traducciones de los autores citados y la inédita de J. Magne, comunicada por el autor.

Prólogo
La realidad de las potestades.
Hablando bajo la inspiración del Padre de la verdad, el gran apóstol nos transmitió la siguiente enseñanza acerca de las potestades (exousíai) de la oscuridad (1): Nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra las potestades del mundo y contra los espíritus del mal (2). Puesto que me has interrogado acerca de la real existencia de las potestades, [te lo revelo].

I. ANTROPOGONÍA

El arconte

Su jefe es ciego. [Impulsado por su] potencia, por su ignorancia y por su orgullo [...] dijo: "Yo soy dios, y ninguno hay [fuera de mí]" (3). Al decir esto, pecó contra [el Todo]. Y esta palabra llegó hasta la Incorruptibilidad. Entonces, de la Incorruptibilidad surgió una voz que dijo: "Erras Samael" (4) -es decir, "el dios de los ciegos".
Sus pensamientos se volvieron ciegos. Arrojó su potencia –es decir, la blasfemia que había dicho- y fue perseguido por Pistis Sofía hacia abajo, hacia el caos y el abismo, que es su madre. Y ella instaló a cada uno de los hijos de él de acuerdo con aquella potencia y de acuerdo con la figura del eón superior (5). Pues hay que saber que las cosas manifiestas han surgido de las cosas escondidas.
Formación del hombre terrenal
La Incorruptibilidad miró hacia abajo, hacia las regiones de las aguas, y su semejanza se manifestó en las aguas (6). Entonces las potestades de la oscuridad la desearon, pero no fueron capaces de captar aquella semejanza que se les había manifestado en las aguas. (Esto fue) a causa de su debilidad –es de saber que los psíquicos no pueden captar a los espirituales-, puesto que (las potestades) pertenecen al lugar inferior, mientras que (la semejanza) pertenece al lugar superior. Por esto (he dicho que) la Incorruptibilidad miró hacia abajo, hacia las regiones (de las aguas), a fin de unir el todo con la luz de acuerdo con la voluntad del Padre.
Los arcontes se reunieron en asamblea y dijeron: "Vamos, tomemos tierra y creemos un hombre de barro" (7). Y modelaron su criatura haciéndola completamente de tierra. Ahora bien, el cuerpo que tienen los arcontes es de mujer, es un [aborto] de rostro de animal (8). Así pues, tomaron [barro] de la tierra y modelaron [a su hombre] de acuerdo con el cuerpo de ellos mismos y [de acuerdo con la imagen] de Dios que se les había aparecido en las aguas. Entonces dijeron: "Vamos, apoderémonos (de esta semejanza) por medio de nuestra hechura, de manera que ésta vea a su viva semejanza... (9) y que la capturemos en nuestra hechura", sin comprender, a causa de su impotencia, el poder de Dios.
Formación del hombre psíquico
Y sopló en su rostro (10): entonces el hombre pasó a ser psíquico sobre la tierra por muchos días, y ellos no pudieron ponerlo en pie a causa de su impotencia (11). Como vendavales, perseveraron en el propósito de capturar aquella semejanza que se les había manifestado en las aguas, pero ignoraban la potencia de la semejanza.
Sin embargo, todo esto sucedió de acuerdo con la voluntad del Padre del todo.
Creación del hombre espiritual
Después de estos sucesos, el Espíritu vio al hombre psíquico sobre la tierra. El Espíritu partió de la tierra adamantina (12), descendió y habitó en él. Aquel hombre pasó a ser un alma viviente (13). Y le puso de nombre Adán, puesto que fue hallado arrastrándose sobre la tierra.
Adán en el Paraíso
Una voz surgió de la incorruptibilidad acerca de la ayuda (14) de Adán. Entonces los arcontes juntaron a todos los animales de la tierra y a todos los pájaros del cielo y los llevaron a Adán para ver cómo Adán los iba a llamar, y para que él impusiera un nombre a cada uno de los pájaros y a todos los animales (15). Luego tomaron a Adán y lo colocaron en el paraíso para que lo laboreara y lo custodiara (16). Y los arcontes le dictaron un mandamiento diciendo: "De todo árbol que está en el paraíso comerás, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comas y [no lo toques], pues el día que lo comiereis [de él] moriréis de muerte" (17). Esto [se lo dicen] sin conocer lo que [le han dicho]. Tales cosas le dijeron de esta manera precisamente por la voluntad del Padre, a fin de que comiera, y también a fin de que Adán los viera siendo ya totalmente material (18).
Los arcontes se reunieron en consulta y dijeron: "Ea, infundamos un letargo sobre Adán. Y se durmió" (19). Ahora bien, el letargo es la ignorancia; (éste es el significado) de estas palabras "Infundámoslo sobre él. Y se durmió".
Entonces hendieron su costado, que era como una mujer viviente, y luego rellenaron su costado con carne. Y Adán pasó a ser enteramente psíquico. Y se le acercó la mujer espiritual, habló con él y le dijo: "Levántate, Adán". Y cuando la vio, él dijo: "Tú eres la que me ha dado vida; serás llamada madre de los vivientes" (20). (Queriendo significar:) "Ella es mi madre, ella es la comadrona, y la madre, y la paridora".
Entonces las potestades se acercaron a su Adán, pero cuando vieron a su viva semejanza conversando con él entraron en gran agitación y la desearon. Y se dijeron unos a otros: "Ea, arrojemos nuestra simiente sobre ella". Entonces la persiguieron y ella se mofó de ellos a causa de su demencia y de su ceguera, y se transformó en árbol ante ellos, dejando caer delante de ellos su sombra, que es una semejanza de sí misma. Los arcontes mancillaron abominablemente (a esta sombra) y mancillaron el signo de su voz. (Esto sucedió) a fin de que se condenaran a sí mismos en su hechura y en la semejanza [de ella] (21).
La espiritual penetró en la serpiente, el instructor. Entonces la serpiente instruyó (a la mujer) diciendo: ¿Qué [os ha dicho]? ¿Acaso que de todo árbol que está en el paraíso comerás, pero [del árbol] del conocimiento del mal y del bien no comas?" (22). Respondió la mujer carnal: "No dijo solamente ‘no comer’, sino también: ‘No lo toques, pues el día en que comiereis de él moriréis de muerte’". Y dijo la serpiente, el instructor: "No moriréis de muerte; esto os lo ha dicho porque es envidioso. Más bien se abrirán vuestros ojos y seréis parecidos a dioses, conocedores del mal y del bien" (23). Y la instructora se retiró de la serpiente y la abandonó como cosa ya puramente terrestre. Entonces la mujer carnal tomó del árbol y comió, y ofreció a su marido junto a ella. Y los psíquicos comieron.
Y su malicia se disipó (al desaparecer) su ignorancia, y comprendieron que estaban desnudos de elemento espiritual. Y tomando hojas de higuera se ciñeron los lomos (24).
Entonces se acercó el gran arconte y dijo: "Adán, ¿dónde estás?", pues no sabía lo que había sucedido. Adán respondió: "Oí tu voz, y temeroso por estar desnudo, me escondí". Dijo el arconte: "¿Por qué te escondiste si no es porque comiste del árbol del que te ordené: ‘de él solo no comerás’. Y comiste?". Dijo Adán: "La mujer que me diste, ésa [ofrecióme] y comí". Y el arrogante arconte maldijo a la mujer. Y dijo la mujer: "La serpiente es la que me engañó, y comí" (25). (Y los arcontes) [se volvieron] hacia la serpiente y maldijeron su sombra [...] impotente, sin percatarse de que era hechura de ellos. Desde aquel día la serpiente quedó bajo la maldición de las potestades. Hasta la venida del hombre perfecto esta maldición ha ido cayendo sobre la serpiente.
Los arcontes se volvieron hacia su Adán, lo agarraron y lo arrojaron del paraíso con su mujer, pues (los arcontes) no tienen bendición alguna, puesto que ellos mismos están bajo la maldición.
Entonces los arcontes arrojaron a la humanidad en medio de grandes perplejidades y de los azotes de la vida, a fin de que sus hombres andaran atareados y no tuvieran tiempo adecuado para adherirse al Espíritu Santo.
Las dos razas humanas
Después de esto (la mujer carnal) engendró a Caín, el hijo de ambos. Caín cultivaba la tierra. (Adán) conoció de nuevo a su mujer y ella concibió y engendró a Abel. Abel era pastor de ganado. Caín aportó frutos de su campo, mientras Abel ofreció sacrificio con sus corderos. El dios reposó su mirada sobre las ofrendas de Abel, pero no aceptó las ofrendas de Caín. Y el Caín carnal persiguió a su hermano Abel. Entonces el dios dijo a Caín: "¿Dónde está tu hermano Abel?". Él respondió y dijo: "¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?". Dijo el dios a Caín: "He aquí que la voz de la sangre de tu hermano clama a mí. Has pecado por tu boca. (Esta sangre) se volverá contra ti. Todo aquel que matare a Caín dejará sueltas siete venganzas. Tú, por tu parte, [gemirás] y temblarás sobre la tierra" (26).
Luego Adán [conoció] a su viva semejanza Eva. Ella concibió y engendró a [Set] para Adán. Y dijo ella: "Yo engendré a otro hombre por medio de Dios, en lugar de [Abel]" (27).
Otra vez concibió Eva y engendró a [Norea], diciendo: "Él engendró para mí [una virgen] de ayuda [para] muchas generaciones de la humanidad" (28). Ésta es la virgen que las fuerzas no mancillaron. Entonces los hombres comenzaron a multiplicarse y a tener aspecto agradable.
El diluvio
Los arcontes se reunieron en consulta y dijeron: "Vamos, hagamos un diluvio con nuestras manos y destruyamos toda carne, tanto hombres como animales". Pero cuando el arconte de las potencias supo de su contubernio dijo a Noé: "Constrúyete un arca de una madera que no se pudra y escóndete en ella tú con tus hijos y los animales y los pájaros del cielo, tanto pequeños como grandes, y erígela sobre el monte Sir" (29).
Entonces se le acercó Orea (sic) con el propósito de entrar en el arca. Él no se lo permitió, y ella sopló sobre el arca y le prendió fuego. Él construyó el arca por segunda vez.

II. TEOGONÍA

El revelador

Los arcontes se acercaron a [Norea] con el propósito de engañarla. Su jefe supremo le dijo: "Tu madre Eva vino hacia nosotros". Pero Norea se volvió hacia ellos y les dijo: "Vosotros sois los arcontes de la oscuridad, estáis malditos. Realmente no habéis conocido a mi madre, sino que la que habéis conocido es a vuestra viva semejanza. Yo no soy de vuestra progenie, antes bien procedí del mundo superior". El arconte arrogante se revolvió con toda su potencia y su rostro tomo el aspecto de un [...] negro. Haciendo gala de audacia se dirigió a ella en estos términos: "Es necesario que nos sirvas como lo hizo tu madre Eva, pues me ha sido dado [...]". Entonces Norea acudió a la potencia de [...] y clamó con fuerte voz hacia el santo, el Dios del todo: "Auxíliame frente a los arcontes de la injusticia y sálvame de sus manos".
En éstas descendió de los cielos el ángel y le dijo: "Por qué clamas a Dios? ¿Por qué exhibes audacia hacia el Espíritu Santo?". Dijo Norea: "¿Quién eres?". Entretanto los arcontes de la injusticia se habían apartado de ella. El ángel dijo: "Yo soy Elelet, la sabiduría, el gran ángel que está erguido ante el Espíritu Santo. He sido enviado para hablar contigo y para librarte de las manos de los que no tienen ley. Yo te revelaré cuál es tu raíz" (30).
No podría, por mi parte, describir la potencia de este ángel; su figura es como la del oro fino y su vestimenta como la nieve; sin embargo, mi boca no podría resistir el intentar describir su potencia y la figura de su rostro.
Me dijo el gran ángel Elelet: "Yo –dijo- soy la inteligencia, yo soy uno de los cuatro luminares, los que están erguidos delante del gran Espíritu invisible. ¿Piensas que estos arcontes tienen potencia contra ti? Ninguno de ellos tendrá potencia contra la raíz de la verdad –pues a causa de esto se ha manifestado él al final de los tiempos- y estos poderes serán dominados, y estas potestades tampoco podrán mancillar ni a ti ni a esta raza, puesto que vuestra morada está en la incorruptibilidad, en el lugar del Espíritu virginal, el que es superior a las potestades del caos y de su mundo".
También yo dije: "Señor, instruyeme acerca de [la fuerza] de estas potestades, por qué vinieron a existir [...], de qué realidad procedieron y de qué materia, y quién fue que los creó y [les dio] su potencia".
El origen de la materia
El gran ángel, la inteligencia, me respondió: "En el seno de los eones infinitos en los que se halla la incorruptibilidad, la sabiduría, la denominada Pistis, quiso producir una obra ella sola, sin su cónyuge (31). Su obra resultó como una (mera) semejanza del cielo.
(Es de saber que) hay un velo entre las realidades superiores y los eones de la parte inferior, y que una sombra vino a existir más abajo del velo, y esta sombra pasó a ser materia, y esta sombra fue arrojada a un lugar particular. Pues bien, la hechura (de la sabiduría) fue una obra realizada en la materia, una especie de aborto. Recibió figura a partir de la sombra. Era una bestia arrogante parecida a un león. Era andrógino, pues, como ya dije, provino de la materia" (32)
El gran arconte
(Esta criatura) abrió los ojos y vio una enorme extensión de materia infinita. Entonces se exaltó orgullosamente y dijo: "Yo soy dios y no hay otro fuera de mí" (33). Al decir esto pecó contra el todo. Entonces una voz surgió de arriba, de la suma potestad, diciendo: "Erras Samael" –es decir, "el dios de los ciegos"-. Él dijo: "Si existe otro ser ante mí, que se me revele". Al momento la Sabiduría extendió su dedo e introdujo la luz en la materia y la persiguió hacia abajo hasta las regiones del caos, remontando luego hacia su luz. De nuevo la oscuridad [...] en la materia (34). Este arconte, por ser andrógino, produjo para sí un gran eón, una grandeza infinita (35).
El arconte discurrió crear hijos para sí, y se creó siete hijos, que eran andróginos como su padre. Y dijo a sus hijos: "Yo soy el Dios del todo". Entonces Zoé, la hija de Pistis Sofía, clamó y le dijo: "Erraste, Saclas" –cuya interpretación es "Yaldabaot"-. Luego sopló en su rostro y su soplo se le convirtió en un ángel de fuego. Y este ángel ató a Yaldabaot y lo arrojó al Tártaro, al lugar que está bajo el abismo (36).
El arconte Sabaot
Sucedió que cuando Sabaot, el hijo de (Yaldabaot), vio la potencia de éste ángel, se arrepintió y condenó a su padre y a su madre la materia, asqueándose de ella. En cambio, entonó himnos a la Sabiduría y a su hija Zoé. Entonces la Sabiduría y Zoé lo exaltaron y lo instalaron sobre el séptimo cielo, debajo del velo, entre el lugar superior y el lugar inferior. Y fue denominado "dios de las potencias, Sabaot", porque está por encima de las potencias del caos debido a que fue la Sabiduría quien lo instaló (37). Cuando estos acontecimientos tuvieron lugar, él se construyó un gran carro de querubines, dotado de cuatro rostros, con una innumerable multitud de ángeles para hacer de servidores, y arpas y cítaras.
La Sabiduría tomó a su hija Zoé para sentarla a la derecha de (Sabaot), a fin de que lo instruyera acerca de las realidades de la ogdóada. Luego colocó al ángel de la ira a la izquierda (de Sabaot). [Desde aquel día] [su diestra] fue denominada "vida", y la izquierda se configuró como la injusticia, (figuración de la idea) de la suma potestad del lugar superior (38).
Estos seres existieron antes de ti, (Norea).
Origen de la muerte
Sucedió que cuando Yaldabaot vio (a Sabaot) en esta gran gloria y en esta elevación tuvo envidia de él. Y la envidia fue una obra andrógina.
Éste fue el origen de la envidia. La envidia engendró la muerte, y la muerte engendró sus hijos e instaló a cada uno (de los ángeles) sobre su propio cielo; todos los cielos del caos quedaron repletos de su multitud. Todo esto sucedió precisamente por voluntad del Padre del todo a fin de que se completara el número del caos.
He aquí, (Norea), que te he enseñado la figura de los arcontes y de la materia en la que aquella figura fue generada, así como te he instruido acerca del padre de los arcontes y de su mundo.
El Salvador
Entonces yo, (Norea), dije: "Señor, ¿también yo misma formo parte de su materia?".
(Respondió:) "Tú, (Norea), y tus hijos, formas parte del Padre que existe desde el principio. Las almas (de tus hijos) proceden del lugar superior, de la luz incorruptible. Por eso las potestades no podrán aproximarse a ellas a causa del Espíritu de verdad que se halla en ellas. Todos cuantos han conocido este camino existen como inmortales en medio de una humanidad mortal. Pero esta simiente no se manifestará todavía. Sin embargo, después de tres generaciones se manifestará y extirpará de ellas la cadena del error de las potestades" (39).
Entonces yo dije: "Señor, ¿cuánto tiempo todavía?". Él me dijo: "Cuando el hombre verdadero, en la forma de una criatura, manifieste [al Espíritu de] verdad que el Padre ha enviado. Entonces éste les instruirá por entero y les ungirá con el crisma de la vida eterna que le ha sido dado por la raza indómita (40). Entonces expulsarán de sí mismos el pensamiento ciego y pisotearán la muerte, la de las potestades, y avanzarán hacia una luz infinita; allí es donde habita esta simiente. Entonces las potestades abandonarán sus tiempos y sus ángeles llorarán por su destrucción, y sus demonios se lamentarán por su muerte. Entonces todos los hijos de la luz conocerán con certeza la verdad junto con su propia raíz, y al Padre del todo junto con el Espíritu Santo. Todos clamarán con una sola voz: "La verdad del Padre es justa, y el Hijo está sobre el todo". Y que por los siglos de los siglos todos clamen: santo, santo, santo. Amén".
La realidad (hipóstasis) de los arcontes.
NOTAS

1. Col. 1, 13. El redactor cristiano prefiere la expresión paulina "potestades" (gr. exousíai); el redactor judío aduce "arcontes".

2. Ef. 6, 12. Cf. Exposición sobre el alma, 131, 4ss.

3. Is. 45, 5; 46, 49. Cf. Ireneo, Adv. Haer. I 5, 4.

4. Samael: deformación (ya atestiguada en Asclepio 1, 11) de la palabra hebrea semel, que a partir de Ezequiel (cf. 8, 3-6) designa el ídolo antagonista de Yavé ("semel de la envidia")

5. Para los hijos de los arcontes, cf. 95, 13 - 96, 11. Cf. Adv. Haer. I 30, 4-5; I 11,1: secundum memoriam meliorum.

6. Tema común a varias gnosis, cf. Libro secreto de Juan, 14, 30-34; Sobre el origen del mundo, 108, 28-31; C. H. Poimandres 14-15.

7. Cf. Gn. 2, 7.

8. Entiéndase "es también de mujer". Los arcontes son andróginos, cf. 94, 18. El hombre terrenal primordial es también andrógino; su aspecto de mujer viene de los arcontes, su aspecto de varón viene de la imagen reflejada en las aguas.

9. "Viva semejanza": cop. Schbreine, literalmente "imagen correlativa". El sentido de esta expresión ha sido elucidado por Vycichl en su Dictionaire Étymologique..., p. 257: se trataría de "imagen viva" en el sentido de las estatuas paganas, resultado de una teúrgia y no de una simple copia. Pero los arcontes son malos teurgos y no logran imprimir a este hombre la imagen de Dios.

10. Gn. 2,7. El redactor suprime "un aliento de vida". Los agentes del párrafo anterior eran los "arcontes". Ahora, en este párrafo, es un agente individual. El texto paralelo que mejor explica esta diversidad es Adv. Haer. I 30, 6: "Entonces Yaldabaot, para reunirlos y convencerlos, les dijo: ‘Venid, hagamos un hombre a imagen’. Las seis potencias escucharon esa invitación, y la Madre les suministró una imagen del Hombre para de ese modo vaciarles de la primera potencia. Entonces se reunieron y confeccionaron un hombre inmenso en altura y longitud. Pero como únicamente se arrastraba serpenteando, lo llevaron a su padre".

11. Tema común a varios autores, cf. Sobre el origen del mundo, 115, 5; Libro secreto de Juan, 19, 13-14; Satornilo, en Adv. Haer., I 24, 1; véase la nota anterior.

12. El mundo supracelestial.

13. Gn. 2, 7. "Viviente" es aquí sinónimo de espiritual.

14. En el texto bíblico, el término "ayuda" se refiere a Eva. En la rectificación gnóstica se refiere a la vida espiritual que Adán ha recibido, cf. Libro secreto de Juan, 20, 14-20.

15. Cf. Gn. 2, 19-20, modificado.

16. Gn. 2, 15.

17. Gn. 2, 16-17 y 3, 3.

18. Adopto la lectura de Barc, basada en Gn. 3, 5: vuestros ojos se abrirán. Según Barc, este "Adán material" es una glosa errónea del segundo redactor.

19. Gn. 2, 21.

20. Gn. 3, 20. Obsérvese que es la segunda vez que el elemento espiritual yergue al Adán psíquico.

21. Identificación de los agentes del último párrafo: a) La "mujer espiritual" es el elemento espiritual de Adán, sustancialmente idéntico a la Sabiduría superior; b) su "viva semejanza"; hay que entender: la viva semejanza de Dios que estaba en Adán; c) "sombra": la copia de la mujer espiritual es la Eva terrena.

22. Gn. 2, 16-17, con inversión de términos.

23. Para todo el pasaje, comparar con Gn. 3, 2-7.

24. El "árbol del bien y del mal" representa la moralidad psíquica, que la pareja Adán y Eva desconoce. Al comer del árbol, descubren el bien y el mal morales, y por ende su propia sexualidad y su capacidad procreadora. Para evitar una degradación del elemento espiritual, éste desaparece una vez más de Adán. La clave de este pasaje se halla en Ireneo, Adv. Haer. I 30, 8: "Yaldabaot hubiera deseado que Eva engendrara hijos a Adán, pero no lo consiguió porque su Madre se le oponía en todo vaciando subrepticiamente a Adán y Eva de la impregnación de luz para evitar que el espíritu que procedía de la Suprema Potencia participara en la maldición y en el oprobio."

25. Cf. Gn. 3, 9-13.

26. Ciclo bíblico de Caín y Abel: Gn. 4, 1-15. Según los paralelos Sobre el origen del mundo 117, 15-24 y Libro secreto de Juan 24, 8-34, Caín y Abel no son hijos de Adán sino del arconte principal y de sus potestades. El mismo redactor de Hipóstasis de los Arcontes conoce esta trama, pues ha recogido el episodio en que los arcontes mancillan a Eva (13, 20-30).

27. Set es hijo del hombre espiritual, es decir, del hombre unido a la viva semejanza de Dios que está con él, representada también por Eva. Set es el antepasado común de los hombres espirituales ("otro hombre") o gnósticos.

28. Norea viene probablemente del hebreo Na’ara, virgen. Ejerce junto a Set la misma función que la mujer espiritual ejercía junto a Adán; cf. n. 3 a Norea.

29. Ciclo bíblico de Noé: Gn. 6-9. Interpretación: los arcontes (de Samael) quieren destruir la raza de Set. Interviene "el arconte de las potencias (YHWH Sabaot) para salvar a los setianos, que quedan entonces bajo su poder: origen de la religión hebrea. Norea, como representante de la religión espiritual, no es admitida. El elemento espiritual queda una vez más en suspenso.

30. En el Libro secreto de Juan 7, 31 - 8, 18 y en Zostriano 29, 12, Elelet es el cuarto de los cuatro luminares que constituyen el último estrato del Pleroma. Cf. también Evangelio de los Egipcios 56, 22 y Pensamiento Trimorfo 39, 13- 40, 24.

31. Sobre el origen del mundo 98, 11-14 distingue dos personajes: Pistis y Sofía, que procede de Pistis. El tema de la partenogénesis de Sofía es propio de la gnosis cristiana, cf. Libro secreto de Juan 9, 28 (con la nota).

32. El proceso de degradación es el siguiente: a) Sabiduría, eón del Pleroma; b) su obra, un velo entre el Pleroma y el mundo inferior; c) una sombra debajo del velo: el caos; d) una parte concentrada del caos, que es la materia; e) un personaje configurado por Sabiduría a partir de la materia: el gran arconte.

33. Is. 45, 5; 46, 49. Yaldabaot une en su configuración mítica los trazos del Dios del Antiguo Testamento y los del cabecilla de los ángeles caídos, Samael.

34. Episodio paralelo a 86, 27 ss. Aquí se precisa que el elemento precipitado en el caos es la luz, es decir, una centella o impregnación de luz.

35. El gran arconte crea el mundo material

36. El redactor da por supuesto que su lector conoce la tradición de las siete potestades arcónticas y sus nombres. Cf. n. 28 a Libro secreto de Juan.

37. Sabaot une en su configuración mítica los trazos del Dios bíblico, los del jefe de los ángeles divinos (Miguel) y los del objeto de la visión del carro típica de la apocalíptica judía. El lugar en el que se instala es la Ogdóada o círculo de las estrellas fijas, como en el valentinismo clásico (cf. Adv. Haer. I 7, 4). Las potencias del caos, los arcontes planetarios, están por debajo de Sabaot.

38. Esta distribución de derecha a izquierda es atípica. Los comentaristas no han acertado a ofrecer una explicación plausible. Podría ser una deformación del tema del doble aspecto del Dios bíblico, justo e injusto. Cf. Libro secreto de Juan 24, 16-26. Comparar con Hipólito, Elen. V 14, 7-8.

39. La primera generación es la de Adán y Eva. La segunda es la de Set. La tercera es la de los setianos. La cuarta es la de la revelación, cuyo agente es el hombre verdadero, Cristo.

40. Los setianos son la raza indómita e inconmovible. Véase n. 60 a Sobre el origen del mundo.

El Evangelio de Tomás (II)

 

Estos son los dichos secretos que Jesús en vida habló y que Judas Tomás el Gemelo registró.

Dicho 70

Jesús dijo,

“Si sacáis lo que está dentro de vosotros, lo que tenéis os salvará.

Si no tenéis eso dentro de vosotros, lo que no tenéis dentro de vosotros os destruirá.”

Dicho 71

Jesús dijo, “Destruiré esta casa, y nadie podrá reconstruirla.”

Dicho 72

Una persona le dijo, “Dile a mis familiares que dividan la propiedad de mi padre conmigo.”

El dijo, “Señor, ¿quién me hizo una persona que dividiese?”

Se volvió a sus discípulos y les dijo, “Yo no soy una persona que divida, ¿verdad?

Dicho 73

Jesús dijo, “La cosecha es grande pero los obreros son pocos, por tanto rogad al Señor que envíe obreros a la cosecha.”

Alguien dijo, “Señor, muchos están alrededor del pozo, pero nadie está en el pozo.”

Jesús dijo, “Muchos están al lado de la puerta, pero aquellos que estén solos entrarán a la cámara nupcial.

Dicho 74

Jesús dijo, “El reino del Padre es como un comerciante que tenía una provisión de mercancía y luego encontró una perla. Entonces el comerciante fue listo: vendió la mercancía y compró esa única perla para él.

“Así es también para vosotros: buscad el tesoro

inagotable,

permanente,

donde ninguna polilla viene a comérselo,

y ningún gusano lo destruye.”

Dicho 75

Jesús dijo,

“Yo soy la luz que está sobre todas las cosas.

Yo soy todo: todo salió de mí, y todo llegó a mí.

Partid un trozo de madera, y allí estoy yo.

Tomad una piedra, y allí me encontraréis.”

Dicho 76

Jesús dijo, “¿Por qué habéis salido al campo? ¿Para ver cómo el viento sopla sobre la hierba? ¿Y para ver a una persona con ropas costosas, como vuestros gobernantes y aristócratas?

Ellos visten con ropas costosas, pero no pueden entender la verdad.”

Dicho 77

Una mujer de la multitud le dijo, “Bendito es el vientre que te tuvo y los pechos que te alimentaron.”

El le dijo,

Bienaventurados los que han escuchado la palabra del Padre y verdaderamente la han guardado.

Porque llegará la hora en que diréis, ‘Bendito es el vientre que no ha concebido y los pechos que no han producido leche.’

Dicho 78

Jesús dijo,

“Todo el que ha venido a conocer el mundo ha descubierto el cuerpo,

y todo el que ha descubierto el cuerpo se merece más que el mundo.”

Dicho 79

Jesús dijo,

“Que el que sea realmente rico reine,

y que el que tenga poder renuncie a él.”

Dicho 80

Jesús dijo,

“Quien está cerca de mí esta cerca del fuego, y quien está lejos de mí está lejos del reino.”

Dicho 81

Jesús dijo, “Las imágenes son visibles a la gente, pero la luz interior está oculta en la imagen de luz del Padre. El se revelará, pero su imagen está oculta por su luz.”

Dicho 82

Jesús dijo,

“Cuando veis un retrato vuestro, os ponéis contentos.

Pero cuando veáis las imágenes de vosotros que fueron hechas antes que vosotros, y no mueren ni se hacen visibles, ¡cuánto seréis capaces de tolerar!”

Dicho 83

Jesús dijo, “Adán salió de un gran poder y una gran riqueza, pero no era digno de vosotros.

Pues si hubiese sido digno, no habría probado la muerte.”

Dicho 84

Jesús dijo, “Los zorros tienen guaridas y los pájaros tienen nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene donde reposar su cabeza y descansar.”

Dicho 85

Jesús dijo,

“Despreciable es el cuerpo que depende de otro cuerpo, y despreciable es el alma que depende de ambos.”

Dicho 86

Jesús dijo, “Los ángeles y los profetas vendrán a vosotros y os darán lo que es vuestro. Vosotros en respuesta, dadles lo que tenéis, y decíos a vosotros mismos, ‘¿Cuándo vendrán a tomar lo que es suyo?’

Dicho 87

Jesús dijo, “¿Por qué laváis la parte de fuera de la copa? ¿No comprendéis que quien hizo la parte de dentro también hizo la parte de fuera?”

Dicho 88

Jesús dijo, “Venid a mí, pues mi carga es ligera y mi mandato es suave, y encontraréis paz para vosotros.”

Dicho 89

Ellos le dijeron, “Dinos quién eres para que podamos creer en ti.”

El les dijo, “Estudiáis la superficie del cielo y de la tierra, pero no habéis llegado a conocer al que está ante vosotros, y no sabéis como estudiar este momento.”

Dicho 90

Jesús dijo, “Buscad y encontraréis. En el pasado no contestaba todas vuestras preguntas. Ahora estoy dispuesto a contestarlas, pero ya no preguntáis.

Dicho 91

“No deis lo que es santo a los perros, porque pueden soltarlo en un montón de estiércol.

No arrojéis perlas a los cerdos, porque pueden dejarlas sin valor.”

Dicho 92

Jesús dijo,

“Quien busque encontrará,

a quien llame se le dejará entrar.”

Dicho 93

Jesús dijo,

“Si tenéis dinero, no lo prestéis con intereses. Mejor, dádselo a alguien que no lo vaya a devolver.”

Dicho 94

Jesús dijo, “El reino del Padre es como una mujer que tomó un poco de levadura, la metió en una masa, e hizo grandes barras de pan. Quien tenga oídos debe escuchar.”

Dicho 95

Jesús dijo, “El reino del Padre es como una mujer que llevaba una jarra llena de harina. Mientras caminaba por un camino lejos de casa, el asa de la jarra se rompió y la harina se derramó tras ella por el camino. Ella no lo sabía: no se había dado cuenta del problema. Cuando llegó a su casa, bajó la jarra y descubrió que estaba vacía. 

Dicho 96

Jesús dijo, “El reino del Padre es como alguien que quiso dar muerte a una persona fuerte. Sacó su espada en casa y dio una estocada en la pared, para averiguar si su mano la atravesaría. Después mató a la persona fuerte.”

Dicho 97

Los discípulos le dijeron, “Tus hermanos y tu madre están fuera.”

El les dijo, “Aquellos que están aquí que hacen la voluntad de mi Padre son mis hermanos y mi madre. Ellos entrarán en el reino de mi Padre.”  

Dicho 98

Le mostraron a Jesús una moneda de oro y le dijeron, “La gente del César exige que paguemos los impuestos.”

El les dijo,

“Dad al César lo que es del César,

dadle a Dios lo que es de Dios,

y dadme a mí lo que es mío.  

Dicho 99

“Quien no odie a su padre y madre como yo no puede ser mi discípulo, y quien no ame a su padre y madre como yo no puede ser mi discípulo.

Pues mi madre...,1

Pero mi verdadera madre me dio la vida.”  

Dicho 100

Jesús dijo, “Ay de los Fariseos, pues son como un perro que duerme en el comedero de las vacas; ni come el perro ni deja comer a las vacas.”  

Dicho 101

Jesús dijo,

“Bienaventurada la persona que sabe cuándo van a entrar los ladrones.

Puede entonces la persona ponerse en movimiento, reunir los bienes, y prepararse para la acción antes de que irrumpan los ladrones.”  

Dicho 102

Ellos le dijeron, “Ven, recemos hoy, y ayunemos.”

Jesús dijo, “¿Qué pecado he cometido, o en qué he errado?

“Mejor, cuando el novio salga de la cámara nupcial, que la gente ayune y rece.”  

Dicho 103

Jesús dijo, “Quien reconozca a su padre y madre será llamado el hijo de una ramera.”  

Dicho 104

Jesús dijo,

“Cuando hagáis que los dos sean uno, os haréis hijos del hombre, y cuando digáis, ‘¡Montaña, muévete!’ se moverá.”  

Dicho 105

Jesús dijo, “El reino es como un pastor que tenía cien ovejas. Una de ellas, la más grande, se extravió. El pastor dejó las noventa y nueve y buscó a ésa hasta que la encontró. Después de tener este problema, el pastor le dijo a la oveja, ‘Te amo más que a las noventa y nueve.’  

Dicho 106

Jesús dijo, “Todo el que beba de mi boca será como yo,

y yo seré esa persona,

y lo que está oculto le será revelado.”  

Dicho 107

Jesús dijo, “El reino es como una persona que tenía un tesoro oculto en un campo pero no lo sabía. A su muerte el propietario dejó el campo a su hijo. El hijo tampoco tenía conocimiento del tesoro, pero tomó posesión del campo y lo vendió. El comprador estuvo arando y descubrió el tesoro, y comenzó a prestar dinero con intereses a quien le pareció.”  

Dicho 108

Jesús dijo,

“Que el que encuentre el mundo y se haga rico, renuncie al mundo.”  

Dicho 109

Jesús dijo, “Los cielos y la tierra serán enrollados ante vosotros, pero todo el que viva del Viviente no conocerá la muerte ni el miedo.”  

Dicho 110

Jesús dijo, “Quien encuentre el yo se merece más que el mundo.”  

Dicho 111

Jesús dijo,

“¡Ay de la carne que depende del alma!

¡Ay del alma que depende de la carne!”  

Dicho 112

Sus discípulos le dijeron, “¿Cuándo vendrá el reino?”

“No vendrá por buscarlo. Ni tampoco por decir, ‘¡Mirad, aquí! ¡Mirad, allí!’ Más bien, el reino del Padre está extendido por la tierra, pero la gente no lo ve.”  

Dicho 113

Simón Pedro les dijo, “Que María nos deje, pues las mujeres no son dignas de la vida.”

Jesús dijo, “He aquí, yo la conduciré para hacerla un varón, para que ella pueda también hacerse un espíritu viviente como vosotros los hombres. Pues toda mujer que se haga varón entrará en el reino del cielo.”

El Evangelio de Tomás (I)

 

Estos son los dichos secretos que Jesús en vida habló y que Judas Tomás el Gemelo registró.

Dicho 1

El dijo, “Quienquiera que halle la interpretación a estos dichos no probará la muerte.”

Dicho 2

Jesús dijo, “Que aquel que busca no deje de buscar hasta que encuentre.

Cuando encuentre, sufrirá perturbación.

Cuando sufra perturbación, se asombrará, y reinará sobre todo.”  

Dicho 3

Jesús dijo, “Si vuestros líderes os dicen: He aquí, el reino está en el firmamento. Entonces los pájaros del cielo llegarán allí antes que vosotros. Si os dicen: Está en el mar. Entonces los peces llegarán allí antes que vosotros.”

“Más bien, el reino está dentro de vosotros y fuera de vosotros. Cuando os conozcáis a vosotros mismos, entonces seréis conocidos, y comprenderéis que sois hijos del Padre  viviente. Pero si no os conocéis a vosotros mismos, entonces vivís en la pobreza y encarnáis la pobreza.”

Dicho 4

Jesús dijo, “Una persona anciana de gran edad no dudará en preguntar a un niño acerca del reino de la vida, y esta persona vivirá. Porque muchos de los primeros serán los últimos, y llegarán a ser uno solo.”

Dicho 5

Jesús dijo, “Conoced lo que está dentro de vuestra visión, y lo que está oculto a vosotros se os hará claro. Pues no hay nada oculto que no vaya a ser revelado.”

Dicho 6

Sus discípulos le preguntaron:

“¿Quieres que ayunemos?

¿Cómo debemos rezar?

¿Debemos dar a la caridad?

¿Qué comida podemos tomar?”

Jesús dijo, “No mintáis ni hagáis lo que no os gusta, pues todo está claro para el cielo. Porque no hay nada oculto que no vaya a ser revelado, ni nada cubierto que no vaya a ser descubierto.”

Dicho 7

Jesús dijo, “Bienaventurado el león que se come el humano, para que el león se haga humano.

Maldito el humano que se come el león, para que el león se haga humano.”

Dicho 8

Dijo, “Una persona es como un pescador sabio que lanzó una red al mar y la sacó del mar llena de peces pequeños. Entre ellos el pescador sabio descubrió un buen pez grande. Así que el pescador arrojó al mar a todos los peces pequeños, y sin dudarlo se quedó con el pez grande. Quien tenga oídos para oír debería escuchar.”

Dicho 9

Jesús dijo, “He aquí, el sembrador fue, tomó un puñado de semillas y las esparció. Algunas cayeron en el camino, y los pájaros vinieron y se las comieron. Otras cayeron sobre piedra, y no echaron raíces en el suelo ni produjeron espigas de grano. Otras cayeron entre espinas y las espinas estrangularon las semillas y los gusanos se las comieron. Sin embargo, otras cayeron en buen suelo y dieron una buena cosecha: la producción fue de sesenta por medida y de ciento veinte por medida.”

Dicho 10

Jesús dijo, “He lanzado fuego al mundo y, mirad, lo mantengo hasta que prenda.”

Dicho 11

Jesús dijo, “Este cielo pasará, y el cielo que está sobre él pasará.”

“Los muertos no están vivos, y los vivos no morirán.”

“Durante los días en los que comisteis lo que está muerto, le disteis vida.”

Cuando os iluminéis, ¿qué haréis?

El día en que fuisteis uno, os volvisteis dos. Pero cuando lleguéis a ser dos, ¿qué haréis?”

Dicho 12

Los discípulos dijeron a Jesús, “Sabemos que nos vas a dejar. ¿Quién nos va a dirigir entonces?”

Jesús les dijo, “No importa donde residáis, tenéis que acudir a Santiago el Justo, por quien el cielo y la tierra fueron hechos.”

Dicho 13

Jesús dijo a sus discípulos, “Comparadme con alguien, y decidme a quién me parezco.”

Simón Pedro le dijo, “Eres como un ángel justo.”

Mateo le dijo, “Eres como un filósofo sabio.”

Tomás le dijo, “Maestro, mi boca es totalmente incapaz de decir a quién te pareces.”

Jesús dijo, “No soy vuestro maestro. Os habéis intoxicado porque habéis bebido de la fuente burbujeante que yo he tendido.” Y tomó a Tomás y se retiró, y le dijo tres cosas.

Cuando Tomás volvió con sus amigos, le preguntaron, “¿Qué te ha dicho Jesús?”

Tomás les dijo,  “Si os contase tan solo una de las cosas que me dijo, cogeríais rocas y me apedrearíais. Entonces un fuego saldría de las rocas y os devoraría.

Dicho 14

Jesús les dijo,

“Si ayunáis, traeréis el pecado sobre vosotros.

Si rezáis, seréis condenados.

Si dais dinero a la caridad, dañaréis vuestros espíritus.

“Cuando vayáis a cualquier país y vaguéis de aquí para allá, y la gente os reciba, comed lo que os sirvan y curad a sus enfermos. Pues lo que entre por vuestra boca no os contaminará; Sino que lo que salga de vuestra boca os contaminará.”

Dicho 15

Jesús dijo, “Quizá la gente piensa que he venido a traer la paz al mundo. Ellos no saben que he venido para traer conflictos a la tierra: fuego, espada, guerra. Porque de cinco personas que estarán en una casa:

Tres estarán contra dos

Y dos contra tres,

El padre contra su hijo

Y el hijo contra su padre,

Y se quedarán solos.”

Dicho 17

Jesús dijo, “Os daré Lo que ningún ojo ha visto, Lo que ningún oído ha escuchado, Lo que ninguna mano ha tocado, Y lo que nunca ha surgido en una mente humana.”

Dicho 18

Los discípulos dijeron a Jesús, “Háblanos sobre el final.”

Jesús dijo, “Habéis ya descubierto el principio para que ahora podáis buscar el final? Porque donde esté el principio, el final estará.

Bienaventurado el que se mantiene firme en el principio: ese conocerá el final, y no probará la muerte.”

Dicho 19

Jesús dijo “Bienaventurado el que llegó a la vida antes de llegar a la vida.” “Si os hacéis mis discípulos y escucháis mis dichos, estas piedras os servirán.” “Pues hay cinco árboles en el Paraíso para vosotros. No cambian, ni en invierno ni en verano, y sus hojas no se caen. Quien sepa de ellos no probará la muerte.”

Dicho 20

Los discípulos dijeron a Jesús, “Dinos cómo es el reino del cielo.”

El les dijo, “Es como una semilla de mostaza, la más pequeña de todas las semillas. Pero cuando cae sobre suelo preparado, crece y se hace una planta grande y da refugio a los pájaros del cielo.”

Dicho 21

María dijo a Jesús, “¿A quién se parecen tus discípulos?”

El dijo, “Son como niños pequeños que viven en un campo que no es suyo. Cuando vengan los dueños del campo, dirán, “Devolvednos el campo.” Los niños se quitarán la ropa en presencia de los dueños y así les devolverán el campo.”

“Por esta razón digo: si el dueño de una casa sabe que viene un ladrón, el dueño estará en guardia antes de que venga el ladrón, y no dejará que el ladrón allane la morada de la propiedad y robe las posesiones.”

“En lo que respecta a vosotros, entonces, guardaos del mundo. Ceñíos y preparaos para la acción, para que los ladrones no encuentren ninguna forma de triunfar sobre vosotros, pues el problema que esperáis vendrá.

“Que haya entre vosotros una persona que entienda. Cuando la cosecha estuvo lista, un segador vino de prisa con una hoz en la mano y la recogió. Quien tenga oídos para oír debe escuchar.”

Dicho 22

Jesús vio algunos bebés que estaban siendo amamantados. Le dijo a sus discípulos, “Estos bebés que maman son como los que entran en el reino.”

Ellos le dijeron, “¿Entonces nosotros entraremos en el reino como bebés?”

Jesús les dijo. “Cuando hagáis que los dos sean uno, cuando hagáis lo interior como lo exterior y lo exterior como lo interior, y lo de arriba como lo de abajo, cuando hagáis de lo masculino y lo femenino una sola cosa, de tal forma que lo masculino no sea masculino y lo femenino no sea femenino, cuando hagáis ojos que reemplacen el ojo, una mano que reemplace la mano, un pie que reemplace el pie, y una imagen que reemplace la imagen, entonces entraréis en el reino.”

Dicho 23

Jesús dijo, “Yo os elegiré, uno entre mil y dos entre diez mil, y estos serán uno sólo.”

Dicho 24

Sus discípulos dijeron, “Muéstranos el lugar donde estás, pues debemos buscarlo.”

El les dijo, “Todo el que tenga oídos para oír, debería escuchar. Hay luz dentro de una persona iluminada y brilla en todo el mundo. Si la luz no brilla, está oscuro.”

  Dicho 25

Jesús dijo, “Ama al compañero tuyo como a tu vida, protege a éste como a la pupila de tus ojos.”

Dicho 26

Jesús dijo, “Veis la mota que está en el ojo de vuestro compañero, pero no veis la viga que está en vuestro propio ojo. Cuando saquéis la viga de vuestro propio ojo, entonces veréis lo suficiente como para sacar la mota del ojo de vuestro compañero.”

Dicho 27

“Si no os abstenéis del mundo, no encontraréis el reino. Si no guardáis el Sabbath como un Sabbath, no veréis al Padre.”

Dicho 28

Jesús dijo, “Me situé en medio del mundo, y en carne me aparecí a la gente. Los encontré a todos bebidos, y no encontré a ninguno sediento. Sentí dolor en el alma por estos niños humanos, pues son ciegos de corazón y no ven, que vinieron vacíos al mundo, y buscan también irse vacíos del mundo. Pero ahora están bebidos. Cuando estén sobrios, se arrepentirán.”

Dicho 29

Jesús dijo, “Sería sorprendente que la carne hubiese sido hecha por el espíritu, pero aun más sorprendente sería si el espíritu hubiese sido hecho por el cuerpo. Sin embargo estoy asombrado de cuánta riqueza se ha asentado en tal pobreza.”

Dicho 30

Jesús dijo, “Donde hay tres deidades, éstas son divinas. Donde hay dos o una, yo estoy presente.”

Dicho 31

Jesús dijo, “Un profeta no es popular en su ciudad natal, Un doctor no cura familia ni amigos.”

Dicho 32

Jesús dijo, “Una ciudad establecida y fortificada sobre una colina elevada no puede caerse ni se la puede ocultar.”

Dicho 33

Jesús dijo, “Predicad desde vuestros tejados lo que escuchéis por vuestros oídos. Pues nadie enciende una lámpara y luego la pone bajo una cesta, ni nadie la coloca en una esquina escondida. Si no que se la pone en un soporte para que todos los que vayan y vengan vean su luz.”

Dicho 34

Jesús dijo, “Si un ciego conduce a otro ciego, ambos caerán en un hoyo.”

Dicho 35

Jesús dijo, “No se puede entrar en la casa de una persona fuerte y tomarla por la fuerza sin atarle las manos al dueño. Después se puede saquear la casa.”

Dicho 36

Jesús dijo, “No os preocupéis, desde la mañana hasta la noche y desde la noche hasta la mañana, de lo que oigáis” 

Dicho 37

Sus discípulos dijeron, “¿Cuándo te aparecerás a nosotros, y cuándo te veremos? Jesús dijo, “Cuando os desnudéis y no estéis avergonzados, y toméis vuestras ropas y las arrojéis bajo vuestros pies como niños pequeños y las pisoteéis, entonces veréis al hijo del Viviente y no tendréis miedo.”

Dicho 38

Jesús dijo, “A menudo habéis deseado oír estos dichos que os estoy contando, y no tenéis a nadie más de quien oírlos. Habrá días en los que buscaréis pero no me encontraréis.”

Dicho 39

Jesús dijo, “Los Fariseos y los escribas han tomado las llaves del conocimiento y las han ocultado. No han entrado ellos, ni han dejado que entrasen los que desean entrar. En lo que respecta a vosotros, sed tan listos como serpientes y tan inocentes como palomas.”

Dicho 40

Jesús dijo, “Una vid ha sido plantada lejos del Padre. Puesto que no está sana, será arrancada de raíz y destruida.”

Dicho 41

Jesús dijo, “A quien tenga algo en las manos se le dará más, y a quien no tenga nada se le quitará incluso lo poco que esa persona tiene.”

Dicho 42

Jesús dijo, “Sed errantes.”

Dicho 43

Sus discípulos le dijeron, “¿Quién eres tú para decirnos estas cosas?”

“No sabéis quién soy por lo que os digo. En vez de eso os habéis hecho como los judíos: O aman el árbol pero odian su fruto, o aman el fruto pero odian el árbol”.

Dicho 44

Jesús dijo, “Todo el que blasfeme contra el Padre será perdonado, y todo el que blasfeme contra el Hijo será perdonado. Pero quien blasfeme contra el Espíritu Santo no será perdonado, ni en la tierra ni en el cielo”

Dicho 45

Jesús dijo, “No se recogen uvas de arbustos con espinas, ni se toman higos de los cardos, pues tales plantas no dan fruto. Una buena persona saca lo bueno del almacén, mientras que una persona mala saca lo malo del almacén corrupto del corazón, y dice cosas malas. Porque de la abundancia del corazón produce mal esta persona .”

Dicho 46

Jesús dijo, “Desde Adán a Juan el Bautista, de entre los nacidos de mujer, nadie es mayor que Juan el Bautista como para no tener que inclinar la cabeza ante Juan. Sin embargo, he dicho que quien de entre vosotros se haga como un niño conocerá el reino, y será mayor que Juan.

Dicho 47

Jesús dijo, “Una persona no puede montar a dos caballos o doblar dos arcos, y un siervo no puede servir a dos señores. Ese siervo respetaría a uno y ofendería al otro”. “Nadie bebe vino antiguo e inmediatamente desea beber vino nuevo. El vino nuevo no se echa en odres viejos, pues se pueden romper, y el vino antiguo no se echa en odres nuevos, pues el vino se puede estropear”. “No se cose un parche viejo en una prenda nueva, porque se rasgaría.”

Dicho 48

Jesús dijo, “Si dos hacen las paces en una misma casa, dirán a la montaña, ‘¡Muévete’ y se moverá!”

Dicho 49

Jesús dijo, “Bienaventurados los que estáis solos y habéis sido elegidos: encontraréis el reino. Pues habéis venido de él, y allí volveréis de nuevo.”

Dicho 50

Jesús dijo, “Si algunos os dicen. ‘¿De dónde habéis venido?’ Decidles, ‘Hemos venido de la luz, donde la luz fue hecha por ella misma, se estableció, y apareció en una imagen de luz’. “Si os dicen, ‘¿Sois vosotros la luz?’ Decid, ‘Somos sus hijos, y hemos sido elegidos por el Padre viviente’. “Si os preguntan, ‘Cuál es la evidencia de vuestro Padre en vosotros?’ Decidles, ‘Es el movimiento y el reposo.’

Dicho 51

Sus discípulos le dijeron, “¿Cuándo tendrá lugar el reposo final para los muertos, y cuándo vendrá el nuevo mundo?” El les dijo, “Lo que buscáis ya ha venido, pero no lo sabéis.”

Dicho 52

Sus discípulos le dijeron, “Veinticuatro profetas han hablado en Israel, y todos han hablado de ti.” El les dijo, “Habéis ignorado al Viviente que está con vosotros, y habéis hablado sólo de los muertos.”

Dicho 53

Sus discípulos le dijeron, “¿es útil la circuncisión o no?

El les dijo, “Si fuese útil, un padre produciría los hijos ya circuncidados de su madre. En su lugar, la verdadera circuncisión espiritual es útil en todos los aspectos.”

Dicho 54

Jesús dijo, “Bienaventurados los pobres: vuestro es el reino de los cielos.”

Dicho 55

Jesús dijo, “Quien no odie a su padre y madre no puede ser mi discípulo, y quien no odie a sus hermanos y hermanas, y lleve la cruz como yo lo hago, no será digno de mí.”

Dicho 56

Jesús dijo, “Todo el que ha venido a conocer al mundo ha descubierto una carcasa, y todo el que ha descubierto una carcasa se merece más que el mundo.”

Dicho 57

Jesús dijo, “El reino del Padre es como una persona que tenía unas semillas buenas. Un enemigo fue por la noche y esparció hierbajos entre las semillas buenas. El granjero no dejó que los trabajadores arrancasen los hierbajos, sino que les dijo, ‘Tengo miedo de que vayáis a arrancar los hierbajos no sea que arranquéis el trigo junto con ellos.’ Mas, en la siega los hierbajos se verán fácilmente y serán arrancados y quemados.”

Dicho 58

Jesús dijo, “Bienaventurado el que ha sufrido: ése ha encontrado la vida.”

Dicho 59

Jesús dijo, “Mirad al Viviente mientras viváis, para que no podáis morir y después intentéis ver al Viviente pero seáis incapaces de ver.”

Dicho 60

Vieron a un Samaritano que llevaba un cordero e iba a Judea.

El dijo a sus discípulos, “¿Por qué lleva el cordero con él?”

Ellos le dijeron, “Para poder matarlo y comérselo.”

El les dijo, “No se lo comerá mientras esté vivo, sino solo después de que lo maten y se haya convertido en una carcasa.”

Ellos dijeron, “No puede ocurrir de otra manera.”

El les dijo, “Así sucede también con vosotros: buscad un lugar de descanso para vosotros, para que no os convirtáis en una carcasa y seáis comidos.”

Dicho 61

Jesús dijo, “dos estarán descansando sobre un sofá:

Uno vivirá,

Uno morirá.”

Salomé dijo, “¿Quién eres, señor? Te sentaste en mi sofá y comiste de mi mesa como si fueses alguien.”

Jesús le dijo,

“Yo soy del Uno que está completo,

se me otorgaron los bienes de mi Padre.”

Salomé dijo. “Yo soy tu discípula.”

Jesús dijo, “Por esto digo:

El que esté íntegro será llenado de luz,

Pero el que está fragmentado será llenado con oscuridad.”

Dicho 62

Jesús dijo, “Yo revelo mis misterios a los que son dignos de mis misterios. No dejéis que vuestra mano izquierda sepa lo que vuestra mano derecha está haciendo.”

Dicho 63

Jesús dijo, “Había un granjero rico que tenía gran cantidad de dinero. El granjero dijo, ‘Voy a invertir mi dinero para poder sembrar, cosechar, plantar y llenar mis almacenes de productos. Entonces lo tendré todo.’ Estos eran los planes, pero esa misma noche el granjero murió. Quien tenga oídos debería escuchar.”

Dicho 64

Jesús dijo, “Cierta persona iba a recibir invitados. Cuando la cena estuvo lista, el anfitrión envió a un sirviente para invitar a los convidados.

“El sirviente fue al primero y dijo, ‘Mi señor te invita.’

“El invitado dijo, ‘Unos comerciantes me deben dinero, y van a venir a verme esta noche. Debo ir a darles instrucciones. Por favor dispénsame de la cena.’

“El sirviente fue a otro invitado y dijo, ‘Mi señor te invita.’

“El invitado dijo, ‘He comprado una casa, y tengo que ausentarme por este día. No tengo tiempo.’

“El sirviente fue a otro invitado y dijo, ‘Mi señor te invita.’

“El invitado dijo, ‘Se va a casar mi amigo, y tengo que preparar la cena, así que no podré ir. Por favor, dispénsame de la cena.’

“El sirviente fue aún a otro invitado y dijo, ‘Mi señor te invita’

“El invitado dijo, ‘He comprado una granja, y voy a recoger el alquiler, así que no podré ir. Por favor, discúlpame.’

“El sirviente volvió y díjole al señor, ‘Los que ha invitado a cenar han pedido ser disculpados.’

“El señor le dijo al sirviente, ‘Sal a las calles y trae a quienquiera que encuentres para tomar mi cena.’

“La gente de negocios y los comerciantes no entrarán en el reino de mi Padre.

Dicho 65

El dijo, “Había una buena persona que poseía un viñedo. El propietario lo alquiló a unos labradores, para que los labradores lo trabajasen y el propietario recogiese la ganancia. El propietario envió a un sirviente, para que los labradores entregasen la ganancia del viñedo, pero, en lugar de eso, agarraron, golpearon y casi mataron al sirviente. Así el sirviente volvió y se lo contó al señor. El señor dijo, ‘Quizás el sirviente no les conocía.’

“El propietario envió a otro sirviente, y los labradores le golpearon también.

“Entonces el señor envió a su hijo y dijo, ‘Quizá muestren algo de respeto a mi hijo.’ Pero, puesto que los labradores sabían que si hijo era el que iba a heredar el viñedo, atraparon y mataron al hijo.

“Quien tiene oídos debe escuchar.”

Dicho 66

Jesús dijo, “Mostradme la piedra que rechazaron los constructores: esa es la piedra angular.”

Dicho 67

Jesús dijo,

“Quien lo sepa todo pero carezca interiormente no tiene nada.”

Dicho 68

Jesús dijo,

“Bienaventurados seréis cuando os odien y persigan,

y nadie descubrirá el lugar dónde os han perseguido.”

Dicho 69

Jesús dijo,

“Bienaventurados los que han sido perseguidos en sus corazones:

ellos conocen verdaderamente al Padre.

“Bienaventurados los que tienen hambre, porque el estómago de los hambrientos será llenado.”

El Evangelio de Judas

 

Estando Jesús reunido con sus Discípulos, le preguntó Santiago: "Maestro, ¿qué debemos hacer para comprender mejor su Mensaje?".

El Maestro dijo: "Alrededor del Sol, hay muchos Planetas y cada uno de ellos ocupa su lugar y su distancia entre ellos y el Sol y entre los demás Planetas; así vosotros deberéis ocupar vuestro lugar y  distancia alrede­dor del Sol, procurando no estar ni demasiado cerca, ni demasiado lejos. Y entre Ustedes, mis discípulos, esto debe ser en equilibrio, permitiendo así, como los Planetas, que cada uno reciba únicamente la Luz que necesite para su propia sobre vivencia; habiendo concordancia en la Luz que viene del Sol y la Luz que viene del Padre".

En este momento interrumpe Judas y le dice: "Maestro, sabemos que Usted es el Enviado del Padre, pero a nosotros ¿Quién nos ha envia­do?".

Contesta el Maestro: "Mi Padre me ha enviado a Mí para enseñar a vosotros; mi Padre los ha enviado para que me escuchen".

"La Parábola de quien da y de quien recibe, es semejante a una semilla que cae en la tierra, nace,  crece y fructifica y su fruto le es dado a quien sembró la semilla; así como Yo hago la Voluntad de mi Padre, vosotros también deberéis hacer la Voluntad de mi Padre, porque con vosotros somos UNO".

Dice Judas: "Entendido, Maestro, pero,... si yo hago lo que Usted me enseña, ¿ya lo es todo?".

Responde el Maestro: "Lo que Yo te enseño es para que tú lo vivas y así puedas llegar como Yo he llegado, a hacer la Voluntad de mi Padre".

Judas, mostrando un poco de impaciencia, vuelve y replica: "Yo estoy haciendo lo que Usted me enseña, ¿indica esto que ya soy UNO con Usted?".

Contesta el Maestro: "Nosotros somos UNO, como mi Padre es UNO conmigo, pero tú no puedes todavía hacer lo que Yo hago,.. Porque el Sol alumbra a todos sus Planetas, pero los  Planetas, ni aún todos reunidos, podrían dar ni una décima parte de Luz hacia el Sol; por eso es necesario que vosotros os convirtáis en vuestro propio  Sol, en  vuestra propia Luz, y así alumbrándose y alumbrando a otros, le corresponderíamos con nuestra Obra a mi Padre que me ha enviado".

"Porque, sepan Ustedes, que las tinieblas no son más que partes que no están integradas ni con la Voluntad, ni con la Luz de quien me envió. Las tinieblas están en quien tiene parte con ellas, por eso hay que dar a la tierra lo que es de la tierra; a las aguas lo que es de las aguas; al aire lo que es del aire; al fuego lo que es del fuego y a la Luz lo que es de la Luz".

"Así, vosotros comprenderéis que ni siquiera  estas carnes que tenemos, estos huesos que  tenemos, esta sangre que tenemos, esta mente que tenemos, nos pertenece; sólo nos pertenece,  por herencia de mi Padre, la Luz que os doy con mi Palabra. Por eso he dicho «Que la tierra y los  cielos pasarán, más mi Palabra no pasará»".

"Porque la Palabra me la ha dado mi Padre para que ELLA lleve la Luz que a vosotros os falta y  puedan ser UNO conmigo, y YO seré UNO con mi Padre".

Continuando, el Maestro dice a sus Discí­pu­los: "¿Qué creen Ustedes que debemos hacer para que el mundo nos comprenda?".

Cada uno de ellos emitió su criterio.

Judas replicó: "Yo creo que el mundo poco a poco entenderá cuál es nuestro propósito".

El Maestro, dijo: "Judas, tú lo has dicho, pero dime ¿cuál es nuestro propósito?".

Judas guardó silencio.  El Maestro volvió a interrogar: "Judas Iscariote, ¿cuál  es nuestro propósito?".

Judas, levantando la mirada, le dijo: "Señor,... pienso que nuestro propósito es enseñar a la gente a hacer la Voluntad de quien le envió".

El Maestro, mirando las estancias que habían a su alrededor, dijo: "Un rebaño de ovejas no obedecen a su dueño porque sean de él, porque él las ha pagado con sus denarios; obede­cen  a su pastor porque él se hace amigo de ellas, cuida de ellas, les da alimento y las defiende del lobo".

"Así vosotros deberéis tener vuestro rebaño, cuidar de él, defenderlo de los lobos, más comprendedme, Judas, ese rebaño no os pertenece, no lo habéis comprado, porque él pertenece a quien me envió".

"A ese rebaño debéis alimentarlo. El día que os propongáis dar alimento a vuestras ovejas, no llevéis en vuestra mano el látigo, llevad alimento, así este rebaño entenderá que os preocupáis de alimentarlo; mas cuando sepáis que cerca de vuestro rebaño anda el lobo, salid y llevad en vuestra mano el látigo para espantarlo de las ovejas; y llevad espada para que os defendáis, si fuese atacado".

Replica Judas, y dice: "He comprendido, ... pero todo el mundo no está en este rebaño".

Contesta el Maestro, y dice: "En una selva nacen muchos árboles de la misma especie, unos crecen demasiado y sobresalen de los otros; otros escasamente nacen, pero entre todos componen una selva".

"Así vosotros deberéis comprender que hay que crecer sobre los demás en Espíritu sin que con  esto estemos separando los de menor crecimiento; sólo hace la Voluntad de mi Padre el que  ha crecido y no se deja dar sombra de los demás".

Dice Judas: "Entendido, pero, ¿cómo sé si he crecido lo necesario para ya hacer la Voluntad de  mi Padre?".

Replica el Maestro: "La Luz se identifica por borrar las sombras. Las sombras se identifican opacando la Luz".

"Así vosotros comprenderéis que la Verdad es mi Padre. Cuando la hayáis encontrado, Ella no os dejará sombras ni en vuestras mentes, ni en vuestros corazones, por lo tanto, comprenderéis  que YO SOY LA LUZ".

"El que esté conmigo y me tenga a Mí, no andará a oscuras y así habrá comprendido que, en la selva, es el árbol que no recibe sombra de los demás".

"Recuerden que el viento sopla y mueve las ramas y las hojas del árbol y sólo desprende las  que  estén  maduras  o secas; así ese árbol queda despejado".

"Así vosotros comprenderéis que el viento debe llevarse de Ustedes todo lo inútil, lo que no sirve, para que seáis purificados de todas las inmundicias que recogéis de la tierra".

Estando el Maestro con sus Discípulos parados frente al lago NAGAFEC, dijo: "Los peces nadan con suma perfección, pero no pueden volar, ni tampoco caminar".

Se acerca Judas y le dice: "¿Qué quieres decir con esto?".

El Maestro contesta: "Hijos míos, el hombre es el Rey, por lo tanto, debéis aprender a  cami­nar".

Judas le dice: "Pero nosotros sabemos caminar".

Contesta el Maestro: "Vosotros camináis porque Yo os he enseñado, porque YO SOY EL CAMINO,  nadie llega al Padre sino por Mí".

"También vosotros deberéis aprender a nadar como los peces".

Judas dice: "Es muy difícil hacerlo".

El Maestro vuelve y observa el lago y dice: "El lago está tranquilo, sólo lo salpica el viento cuando sopla;  la vida es un lago que debe perma­necer tranquilo; si lo salpica el viento peligra el nadador. Por eso es que tú ves muy difícil nadar  como los peces; aunque el lago se salpique por el viento, el pez, en su interior, está tranquilo".

En ese momento el Maestro miraba a los aires y veía a las aves volar y dijo: "¡Conque per­fección vuelan las aves!, así vosotros también deberéis aprender a volar como ellas".

Judas lo interpela y dice: "Usted nos está hablando de cosas que para nosotros son demasiado difíciles".

El Maestro le dice: "Judas, tú aprenderás estas cosas para que cuando Yo vaya a mi Padre tú las    hayas hecho y las enseñes a quienes crean en Mí".

"Te digo que el hombre debe volar como las aves, porque el hombre es Espíritu y el reino del  Espíritu no está en la tierra".

"Todo lo que os digo hoy, Ustedes no me entienden,  porque  vosotros habéis creído en Mí y estas cosas las hago Yo por Ustedes, pero cuando Yo vaya a mi Padre, mi Padre iluminará vuestro  enten­dimiento  para  que  vosotros  hagáis  por   la Humanidad lo que Yo he hecho por vosotros, y así se cumplirán las Escrituras y la Palabra

de «Quien esté conmigo y escuche mi Palabra, también estará con EL que me envió y recibirá su Luz»".

"Por lo tanto, os digo a vosotros, mis her­manos, que la muerte cuando llega desprende el Alma  de la materia y así el Alma no piensa más en la materia, porque para ella ya no existe; piensa en EL que la envió, espera en EL, confía en EL.

"Por lo tanto, vosotros que habéis creído en Mí y escucháis mi Palabra, debéis despojaros de lo que no os corres­ponde para que en Espíritu os elevéis al seno de mi Padre".

Replica Judas: "De lo que tenemos aquí, ¿qué no nos corresponde?".

Contesta el Maestro: "Ya os he dicho que ni vuestros hue­sos, ni vuestras carnes, ni vuestros padres,  ni vuestros hijos, ni lo que habéis aprendi­do de vuestros antepasados os sirve, ni os corres­ponde".

"Sólo la Palabra que ha abierto las puertas de vuestro Espíritu y os ha llevado a beber de la fuente de  la  Sabiduría,  será  la que os conduzca  por lo desco­nocido; lo que no conoce vues­tra mente, ni vuestro yo, porque ellos no podrán llegar donde Ustedes, como Espíritu, han de llegar".

Estando el Maestro con sus Discípulos en casa de Marta, les dice: "Os voy a enseñar a vivir  como el aire, como la tierra, como las aguas y como el fuego".

Se acerca Judas y le dice: "Maestro, ¿no será conveniente que estas cosas se hagan en otro lugar?".

El Maestro le dice: "Judas, nosotros somos UNO SOLO, hoy hacemos estas cosas aquí, tú más tarde las harás en un lugar secreto para que no se profanen, porque.... ¿qué sacamos con darle de comer a un cerdo en un alfaro nuevo?; ensucia la comida y ensucia el alfaro".

"Para vosotros la Palabra es alimento, por lo tanto, os digo: «Aprended de Mí para que enseñéis  textual como os enseño»".

Se dirigió a todos y dijo: "Vosotros veis la tierra quieta, mas ella gira alrededor de la Vida, que  es el Sol".

"Nosotros estamos aquí quietos como la tierra,  pero  espiritualmente  no  estamos  quietos; estamos girando alrededor de la Vida, por lo tanto, en estos momentos somos la Tierra que da  alimento a la Vida que es el Espíritu".

Se detuvo un momento y dijo: "Todos nosotros, en este momento, somos el Aire, porque nos despojamos de una materia que es tierra y volamos por los aires con la libertad del Espíritu....."

Guardó un poco de silencio y dijo: "Nosotros todos, en este momento, somos el Agua, porque nos  hemos convertido en la fuente eterna del Espíritu; de ella bebemos para nutrir el cuerpo y calmar la sed del Alma....".

Guardó un poco de silencio y dijo: "Todos nosotros, en este momento, somos un Fuego   abrasador, porque nos hemos convertido en el Fuego del Espíritu que a todos nos devora, nos limpia y nos purifica".

"Así, queridos hermanos, nuestros cuerpos y nuestro Espíritu se integran para prepararnos hacia    la Resurrección".

Le dice Judas: " Maestro,  nosotros sabemos que todo lo que Usted hace es para que nosotros  también  lo  hagamos, pero.... ¿cuándo lo podemos hacer?".

El Maestro le dice: "Todos vosotros sois UNO conmigo y estas cosas podéis hacer, pero hoy no las hacéis porque Yo estoy con vosotros".

"Cuando Yo vaya a mi Padre, vuestro Padre vendrá a vosotros y seréis como Yo y haréis todas estas cosas y muchas más".

Contesta Pedro y le dice: "Maestro, Usted resuci­ta muertos, cura leprosos, saca demonios de los poseídos, ¿por qué no nos enseña a hacerlo?".

El Maestro contesta: "El Discípulo no es más que su Maestro, pero es justo que aprenda lo que se le enseña".

"Una medicina no es más que la enferme­dad, pero, por la gracia de Dios, cura".

"Vosotros erais muertos que Yo resucité; erais leprosos que Yo sané; erais poseídos de de­monios que Yo os saqué; erais ciegos y Yo os puse a ver; erais sordos y Yo os di oídos; andabais a oscuras  y Yo os he dado la Luz".  

Dice Judas: "Maestro, y ¿cómo hacemos para que el mundo nos crea lo que nosotros hemos vivido, lo que nosotros hemos visto, como testimo­nio?".

  Dice el Maestro: "Dos higueras nacen en el huerto, una de ellas no da frutos, la otra da mu­chos frutos;  ¿a cuál de las dos se acerca el que tiene hambre?".

  "Así vosotros debéis hacer, dar buenos frutos para que el que tiene hambre llegue donde vosotros a alimentarse de vuestros frutos".

  Dice Judas: "Maestro, entendido, pero tengo dudas de mí mismo, pienso que el día que esté solo,  lejos de su presencia, no lo pueda hacer".

  Contesta el Maestro: "Antes de que Yo me retire, tú tienes que haber muerto".

  Contesta Judas, diciendo: "Pero por su Gracia yo he resucitado de entre los muertos".

  Y dice el Maestro: "Sí, así es, pero necesitas morir  nuevamente, y para esto es necesario que tú te dediques a eliminar tus sombras; a eliminar lo que  has  sido; a eliminar lo que otros han pensa­do de ti y tú has creído; a eliminar tus pensamientos que son los que te alejan de la capacidad que ya tienes por mi Gracia".

  Estando el Maestro reunido con los Discí­pu­los, les dijo: "¿Quién de vosotros me dice lo que debemos hacer en el día de mañana?".

  Unos opinaron: "En el día de mañana es­taremos en el Templo"; otros: "En el día de mañana estaremos en ayuno".

  Dijo el Maestro: "El Hijo del Hombre es como el Sol, al que tiene frío le da calor; es como las nubes, donde hace falta lluvia, lleva el agua; es como la madre amorosa, cuando el hijo  tiene hambre, le alimenta".

  "Así pues, el día de mañana estaremos dando de comer al hambriento, dando de beber al sediento, dando calor a quien tiene frío, para que se cumpla la Palabra: «Que todo lo que está bajo el Sol, ha sido creado por el Señor y sólo EL velará por sus criaturas e hijos»".

  "Por eso os digo que si no tenéis una ofren­da para Dios, velad primero que si alguien ha tenido hambre y no le disteis de comer;  ha tenido sed y no le disteis de beber; ha tenido frío y no le disteis  abrigo.  Esa  ofrenda  que llevas, aún no la presentes todavía, porque sería inútil dar a Dios una ofrenda que se la hemos negado a nuestro hermano".

  Replica Judas y le dice: "Maestro, pero la Ley de Moisés nos enseña a amar a Dios sobre todas las cosas y Usted nos manda a servir pri­mero al hombre".

  Y el Maestro contestó: "¿Qué Padre justo y sensato se sentaría a la mesa a comer, si sus hijos tienen hambre".

  "Así mismo es el Padre: esto nos hace enten­der la trascendencia que tiene para nosotros la Vida que llevamos, cómo la vivimos, cómo nos comportamos"

  Salió el Maestro al campo con sus Discípu­los y en el camino le salían muchas personas a consultarle, otros le seguían.

  Cuando llegaron a la cima del Monte EHOS, el Maestro se detuvo y miró a la multitud y dijo a sus Discípulos: "Estas gentes buscan curar sus males". Mandó que se sentasen y empezó a hablarles.....

  Pasaron las horas y Pedro se le acercó y le dijo: "Maestro, estas gentes buscan ser curadas y ya es tarde y son muchos".

  El Maestro guardó silencio y continuó hablándoles......

  Pedro se acercó a Judas y le dijo: "El Maestro dijo que estas personas necesitaban ser curadas,  es tarde y son muchas".

  Judas se acercó al Maestro y le dijo: "Maestro, se hace tarde y los enfermos son muchos".

  El Maestro le miró y le dijo: "Judas, cuando tú  tienes  hambre,  buscas  pan  para  alimentar­te; cuando tienes sed, buscas el agua para calmar tu sed".

  "Así la Palabra del Hijo del Hombre es el Pan que calma el hambre, es la fuente para calmar la sed".

  Replica Judas y dice: "Maestro, eso yo lo entiendo, pero ellos tienen enfermedades, muchas de ellas inmundas".

  Replica el Maestro: "Quien come del Pan y bebe el Agua de la Vida Eterna, nunca volverá a tener hambre ni sed y sus males desaparecerán de él, porque tiene en su interior la Gracia que la  Palabra le ha dejado...."

  "Quien tiene un cultivo de trigo, primero retira las malezas, posteriormente, le pone riego, no sea que con el riego se alimenten también las malezas".

  "Así el Hijo del Hombre, primero retira las malezas del Pueblo y, posteriormente, le da a tomar de la Fuente de Vida que le curará todos los males".

  Dice Judas: "Maestro, lo entiendo, pero se hizo tarde, es necesario regresar porque la noche nos  hace difícil el camino".

  El Maestro contesta: "La noche se ha hecho para el descanso, pero el Hijo del Hombre, en las noches, vela por su Pueblo".

  "Así que vosotros, mis Discípulos, estaréis conmigo en vela para que estos chiquititos puedan descansar en paz".

  Dice Judas: "Maestro, todos estamos lejos de los lugares de descanso, estamos en el campo".

  El Maestro contesta: "Hijo mío, lo único que necesitas para descansar bien es estar en Paz....".

  "Porque,.... ¿qué sacas con estar en el lugar de tu descanso, si no tienes Paz?, aquí estamos en Paz, por lo tanto, lo único que necesitamos es descansar".

  Se acerca Judas a los demás Discípulos y les dice: "El  Maestro ha ordenado que descan­semos aquí esta noche y no regresar a nues­tros lugares".

  Los Discípulos todos opinaron que era necesario hablar con el Maestro y regresar a los lugares de  destino.

  Se acercaron al Maestro y le dijeron: "Maestro, estamos en el campo, hace frío y somos mucha gente".

  El Maestro les dice: "Hijos míos, si vosotros estáis conmigo, debéis estar con mis Hermanos, (señalando a la multitud)".

  "A vosotros os es fácil regresar a vuestro destino, conocéis el Camino y Yo os he enseñado a andar a oscuras, mas a estos pequeñitos, no.".

  "El frío que hace aquí, sólo nos hace sentir las carnes; el hambre que hace aquí, sólo nos hace sentir una necesidad; pero la Palabra nos une con el Padre".

  "Así se cumplirá la Palabra que dice: «Quien tiene la Palabra, nada le hace falta porque en Ella está contenido el alimento y la medicina»".

  "Hijos míos, cuando el cuerpo descansa en paz, el Alma nos reconforta y en este momento, mi Alma es su Alma".

  Yendo Jesús con sus Discípulos hacia Cafarnaum, les dijo: "Hijos míos, este camino nos llevará a un lugar muy distante de aquí".

  Se acerca Pedro y le dice: "Maestro, ¿cuál es la finalidad de este viaje?".

  El Maestro le contesta: "Pedro, iremos a predicar la palabra a nuestros hermanos que, como vosotros, anhelan conocerme y conocer a quien me envió".

  Se acerca Pedro y le dice: "Maestro, ¿es que en Cafarnaum está quien le envió?".

  Contesta el Maestro y dice: "Quien me envió está aquí con vosotros. EL ES LA VERDAD. Yo os digo a vosotros, hermanos, que la VERDAD y la PALABRA son la misma cosa, pero es más fácil conocer la Palabra que conocer la Verdad. La Palabra se oye y parte de ella se com­prende, más la Verdad no se puede oír, ni se puede ver porque es la Luz que ilumina nuestro Espíritu; en ella está la Verdad. Yo os enseño la Palabra, más mi Padre les ense­ñará a conocer la Luz, porque EL ES LA VERDAD".

  Dice Judas: "Maestro, todos nosotros le acompañamos donde va a predicar y le aprende­mos sus enseñanzas, pero, ¿no sería mejor que las gentes vinieran a nosotros y no nosotros ir a las gentes?".

  Contesta Jesús: "Las aves de rapiña y los zorros duermen en sus cuevas y guaridas y sólo salen de allí cuando tienen hambre, a buscar qué comer. Así es el hombre. Sale al campo y a las  ciudades a buscar el pan para saciar su hambre, porque su cuerpo lo necesita, pero no busca al Hijo del Hombre que le dará a comer el Pan de la Sabiduría".

  "Los hombres tienen hambre de lo que el mundo brinda, mas vosotros tenéis hambre de lo que mi Padre os da: Sabiduría y Amor; por lo tanto, debemos ir donde ellos a darles de vuestro alimento; así ellos, más adelante, vendrán a buscar el alimento que mi Padre os da".

  Dice Judas: "Maestro, hay ciudades más cerca donde podemos ir a predicar la Palabra".

  El Maestro le contesta: "Judas, hijo mío, con un denario podéis comprar cien panes; un pan abastece  a uno de vosotros, cien panes abastecen a cien de vosotros. Así, pues, debemos buscar donde se puedan abastecer más almas que necesiten de mi Palabra, porque ellas, cada una, pondrá un denario, y cien serán cien denarios que alimentarán la necesidad de cien más, y así mi Palabra será oída por cien que me escuchan y   cien que no me escuchan; cumpliéndose así la Escritura que dice: «Dos mujeres están moliendo, una será tomada y otra será dejada»".

  Le dice Judas; "Maestro, todo aquel que escuche su Palabra, ¿será redimido?".

  Replica el Maestro: "Mi Palabra es Vida, el que la escuche y la hace, será UNO conmigo; el que la   escuche y no la hace, será como aquel que emprende un camino por el desierto y como al momento de salir no tiene sed, no lleva agua para beber en el camino; donde le dé sed, se sentirá morir y ni siquiera tendrá fuerzas para regresar al punto de partida; por eso os digo, hijos míos, que deberéis beber todos los días de la fuente de la juventud y de la sabiduría para que nunca, aunque andéis por el desierto, volváis a tener sed".

LA  PALABRA
  Estando Jesús reunido con una multitud, entre la cual estaban sus Discípulos, EL predicaba su Mensaje y decía que el Hijo del Hombre era semejante al aire que sólo dejaba de activar la vida en una persona cuando sus funciones vitales cesaban en ese organismo, que así era su Misión.

  Se acercó Judas y le dijo: "Maestro, sabe­mos que muchos de estos nos atacan y lo atacan a Usted; nos rechazan y rechazan su Doctrina".

  El Maestro le dijo: "Judas, comprende que así es, pero mi reino no es de aquí; en cambio estas gentes son de aquí".

  "Te digo que no pienses así para que no seas como ellos que son de aquí".

  "La Palabra se oye por un instante y desaparece; cuando las gentes la van a interpretar, no hay  en ellos  de esa palabra sino un recuerdo de lo que escucharon".

  "Es posible que algunos le den la razón a la Palabra, otros le quiten la razón, pero, ante mi Padre,  ni  los  unos,  ni  los  otros  tienen la razón, porque el eco de la Palabra que han escuchado ya se ha ido y no queda en ellos sino un recuerdo de lo que han oído".

  "Por lo tanto, os digo, hijos míos, que estéis atentos, con ojo avizor para que, cuando escuchéis la Palabra que viene de Mí, tengáis las puertas de vuestro entendimiento abiertas y no me rechacéis como estos otros; no vaya y sea que cuando queráis escuchar la Palabra ya me haya retirado a mi Padre y entonces vosotros, como estos, sólo tendréis un recuerdo de lo que escuchasteis; sin embargo, mi Palabra seguirá siendo como la fuente de aguas cristalinas en la que «Quien bebiera, calmará su sed»".      Guarda silencio el Maestro.

  Interpela Judas y le dice: "Maestro, si eso es así, cuando Usted se retire, ¿quién tendrá la Palabra que viene de su Padre?".

  Contesta el Maestro: "YO SOY LA PALABRA. El que encarne la Palabra me tiene a Mí; pero no   olvides, Judas Iscariote, que vendrán muchos en mi nombre diciendo que tienen la Palabra. Estos serán impostores porque la Palabra que viene  de mi Padre, sólo YO la digo; así pues, todo quien diga tener la Palabra y no me tenga a Mí, es como el que se baña con el agua que muchos se han bañado; no es pura, está llena de impurezas, por lo tanto, no limpia, quizás ensucia más".

  "Así, hermanos míos, vosotros deberéis cuidar la Palabra como me cuidáis a Mí, porque en Mí como en la Palabra, está la Sabiduría que viene de mi Padre".

  Le dice Judas: "Maestro, la Ley de Moisés dice  No jurar en vano, ni en nombre de Dios, ni de la tierra, ni de los cielos -, quiere decir que quien haga esto ¿ya se ha unido a Ti?".

  Le contesta el Maestro: "Hijos míos, a un prisionero le amarran grillos en los pies y en las manos para que no pueda hacer movimientos libres, ni andar; así también le sucede a todo el que adentro tenga a Satanás. Nunca podrá hacer la Voluntad de mi Padre, porque EL se lo impide".

  "Si no puede hacer la Voluntad de quien me envió, tampoco podrá tener la Verdad que SOY YO y  su Palabra sólo hablará de lo que tiene en su corazón".

  Dice Judas: "Comprendido Maestro, si eso es así nosotros lo entendemos y lo hacemos, pero esta multitud ni lo entiende ni está dispuesta a hacerlo, entonces ¿para qué los tenemos aquí?".

  Dice el Maestro: "Dios hizo los cielos y la tierra, El me ha enviado a Mí. Hizo las aguas para calmar  la sed, hizo la tierra para que sobre ella anduviéramos y diera frutos para alimentarnos; hizo el aire  para respirar y vivir; hizo el sol para que nos diera luz y calor; creó rebaños de ovejas; hizo los pájaros  del campo, creó las fieras de los bosques, las aves de rapiña; todos ellos comen del fruto de la tierra,  necesitan de la luz y del calor; toman el agua para calmar la sed; respiran el aire para vivir".

  "Así es el hombre, sin embargo, entre sí se persiguen los unos a los otros".

  "Yo vine al mundo para dar de comer al hambriento con el pan de la Sabiduría, para dar de   beber al sediento de las aguas puras; para mostrarle la luz y darle calor al desnudo y para que respire el hálito porque SOY LA VIDA".

  Dice Judas: "Maestro, Usted nos habla de todas estas cosas, pero a la vez, cada día, nos repite que algún día se retirará de la tierra. Pero si Usted es LA VERDAD, EL CAMINO Y LA VIDA, después de irse, ¿qué VERDAD nos deja?; ¿qué CAMINO nos deja si no existe?; qué VIDA nos deja si Usted se retira?".

  Contesta el Maestro y dice: "Judas, mi corazón se conmueve al escuchar tus palabras. Por tus preguntas comprendo que eres chiquitito; pero te digo, después que Yo me  vaya, sobre vosotros llegará el Espíritu de Verdad que os corresponde a cada uno y EL os enseñará y os hará vivir todo cuanto os enseñé, y así se cumplirán las Escrituras que dicen «Que debemos permanecer alertas porque el Espíritu de Dios en cualquier momento llega, sólo  necesitamos estar preparados »"

  Estando Jesús en casa de Marta con sus Discípulos, llega María Magdalena y le dice:   "Mi prima va a dar a luz, le manda a llamar".

  El Maestro se levanta y sale; se le acerca Judas y le dice: "Maestro, ¿será de tanta necesidad la ida suya?, .... y la enseñanza que nos está dando ¿cuándo nos la va a dar?".

  Contesta el Maestro: "Judas, la Vida y la Muerte son una misma cosa; sólo se diferencian en que, quien tiene Vida eterna, nunca muere y quien no la tiene, se va y no regresa".

  Dice Judas: "Maestro, y ¿qué tiene que ver esto con el parto de Sara?".

  El Maestro dice: "Judas, el parto es una cosa, pero la Vida que nace es otra".

  "YO SOY LA VIDA y estoy donde está la Vida; YO SOY LA PALABRA y vosotros deberéis estar donde esté la Palabra".

  "La enseñanza que os doy aquí, en casa de Marta, es la misma que os voy a dar en casa de Sara. Porque vosotros hoy estáis conmigo, moriréis y volveréis a nacer y si continuáis  conmigo, os doy la misma enseñanza, porque YO SOY LA PALABRA, y recuerda Judas:   «Los cielos y la tierra pasarán, pero mi Palabra no pasará»".

  Llegando donde Sara daba a luz, se detuvo y les dijo a los Discípulos: "Vosotros deberéis  aprender a respetar la Vida porque sois la Vida como YO".

  "El que es digno y muere, mi Padre le recibe en el cielo y vosotros ¿de qué os preocupáis?".

  "El que es indigno y muere, el Demonio le recibe en el infierno, ¿para qué os preocupáis?".

  "El que nace en la tierra debemos recibirlo, darle afecto y cariño y enseñarle la Palabra para que se haga Hijo de mi Padre, como vosotros".

  "Así comprenderéis todos que un Pastor vive pendiente de las ovejas preñadas para que el ternerillo, al nacer, no lo devoren las aves de rapiña".

  Guardó   silencio   el  Maestro  y, viendo   al recién nacido, respiró profundo. Judas le dijo: "¿Qué le pasa Maestro que respira profundo?".

  El Maestro le miró y le dijo: "Judas, el aire que circunda la tierra es la Vida que YO represen­to; es tanta la abundancia de este que toda criatura respira de él y nunca se agota".

  "Así mismo es la Sabiduría que viene de mi Padre; todo el mundo la tiene en mayor o menor proporción y nunca se agota; lo contrario, se acrecienta más en todo hombre que me escucha a Mí".

  Le dice Pedro: "Maestro, yo estoy sorprendi­do de todo lo que nos enseña. Pienso que no podremos practicarlo todo".

  Le dice el Maestro: "Pedro, cerca de la ciudad pasa un río; todas las personas de esa ciudad beben de esa fuente; se bañan con esa agua, preparan sus alimentos con el agua de ese río. El río nunca se agota, sin embargo, todas las personas disponen del agua que necesitan para  sobrevivir".

  "Así vosotros beberéis de esa agua, os bañaréis con esa agua, es decir, tendréis el agua que necesitéis; daréis de beber a vuestros invitados, mas la fuente no se secará, ni el río mermará su cauce".

  "Así pasa con mi Palabra; cada quien la recibe como una fuente inagotable de Vida; por muchos que beban, nunca se agotará, porque es mayor el cauce que el consumo".

  Regresó el Maestro con sus Discípulos a casa de Marta. Llegando allí los invitó a sentarse y empezó a hablarles y les dijo: "Estamos compla­cidos de haber presenciado hoy un nacimiento. Es un acontecimiento que nos hace ver la Gracia de mi Padre; sin embargo, este nacimiento tiene que ver con este mundo de pecado".

  Le dice Judas: "Maestro, sabemos que quien le envió es sin mancha y lo que EL hace, lo hace sin mancha; ¿por qué nos dice que el nacimiento que acabamos de presenciar tiene que ver con la Gracia de su Padre y se ha sucedido en este mundo de pecado y por el pecado?".

  El Maestro le dice: "Judas, el pecado lo hizo por  un proceso original, pero el pecado es Muerte; él no hubiera podido infundirle Vida a esa criatura. Por la Gracia de mi Padre tiene Vida, aunque haya sido hecho de pecado".

  Dice Judas: "Maestro, si eso es así, enton­ces nosotros que somos UNO con Usted y estamos en el mundo, ¿cargamos las mismas culpas y somos hechos de pecado?".

  Dice el Maestro: "Cada uno de vosotros habéis sido hechos de pecado y por el pecado, por lo tanto, es que ni los huesos, ni las carnes, ni la sangre heredarán a mi Padre, sólo lo  incorruptible que es el Espíritu. Después de purificados, seréis UNO, con EL que me envió".

  "Así vosotros, también, seréis UNO conmigo y así como YO me he vestido con una carne,  con unos huesos y con una sangre incorruptible para continuar con vosotros, así también vosotros deberéis vestiros con unas carnes, unos huesos y una sangre incorrupti­ble para  poder llegar donde YO he llegado".