lunes, 22 de junio de 2009

La amistad Un tesoro que debemos encontrar y conservar

 

Lo normal es que nos guste tener amigos: el ser humano es social por naturaleza, crece y madura con el trato con otras personas. Y así como la familia nos proporciona fundamentalmente compañía, afecto cotidiano, apoyo incondicional, estabilidad emocional y una dimensión trascendental de la vida (un proyecto compartido, el progreso de nuestros hijos), los amigos aportan preferentemente aire fresco, diversidad, entretenimiento, la posibilidad de desarrollar aficiones y de comunicarnos en un ambiente de cordialidad y desenfado. Y, no pocas veces, la oportunidad de evadirnos de los problemas cotidianos. Pero no todos los amigos son igual de importantes; hablemos hoy de esos que muestran interés por lo que nos ocurre, de los que siempre están dispuestos a aportarnos consejo, apoyo, cercanía y afecto; en otras palabras, los buenos amigos, los imprescindibles.

La mayor parte de nosotros tiene amigos, o los ha tenido. Pero, con el paso del tiempo, cambiamos de manera de ser, nos casamos y tenemos hijos y eso nos lleva a centrarnos en otras prioridades. Otros obstáculos son la distancia motivada, por ejemplo, por un cambio de residencia. Un posible freno más: compartir amigos con nuestra pareja y con sus amigos.

No se trata de tener muchos amigos, sino los suficientes para satisfacer nuestras necesidades de relación social

Además, conforme pasan los años, algunos tendemos a volvernos más resabiados, reservados, egoístas, maniáticos o individualistas. Así, nos hacemos exigentes y menos abiertos, tolerantes y comprensivos, con lo que nos cuesta horrores hacer nuevos amigos e incluso mantener los que teníamos. Con lo fácil que es perder un amigo, qué difícil resulta recuperarlo, pensamos, como si la culpa no fuera nuestra. Pero sepamos que una persona que muestra capacidad para hacer nuevos amigos evidencia una apertura mental y una sociabilidad superiores a quien se ve incapaz para conseguirlo.

Cada persona, de todos modos, es un mundo: algunas gustan de amistades íntimas y otras prefieren una relación más superficial, pero también hay quien tiene unos pocos amigos íntimos mientras que con los otros comparte la vida social menos personal. La clave no es tener muchos amigos, sino los suficientes para satisfacer nuestra necesidad de relación ajena a la familia, los vecinos o el trabajo. Podemos tener muchos amigos y que, sin embargo, no nos "llenen". En ese caso, es hora de plantearnos la necesidad de cambiar o ampliar nuestra red de amigos.
Dar y recibir

La amistad es una relación de reciprocidad. No vale que se quiera mantener una amistad con alguien, ambas personas han de desearlo y deben participar de un similar concepto de lo que significa la amistad y de la implicación que conlleva. Para reflexionar y para decidir sobre nuestras dudas, para admitir sin derrumbarnos las frustraciones y el dolor, necesitamos experiencias, conocimientos y seguridades que han provenir también de nuestro exterior y de nuestra familia. Gracias a los amigos nos vamos conociendo, nos desarrollamos y tenemos la compañía necesaria para recorrer la vida sin miedo excesivo a las caídas, ya que actúan como amortiguador, como un punto de apoyo para seguir adelante. No con todos los amigos mantenemos la misma cercanía emocional. La diferencia estriba en cuánto y cómo compartimos, en el grado de implicación e intimidad en el que interactuamos. Las situaciones difíciles por las que todos pasamos se encargan de distinguir la calidad de nuestras amistades. Porque es muy habitual que amigos de toda la vida mantengan una relación superficial en la que compartir el tiempo de ocio es la única plasmación de la relación. Por otro lado, la relación que mantenemos con los amigos es diferente a la de pareja, actúan en planos distintos de nuestra vida, complementarios pero difícilmente asimilables. Podemos compartir amigos con nuestra pareja, pero es más rico mantener algunos que sean exclusivamente nuestros.
Frenos para tener amigos y amigas

Un estilo de vida poco abierto a los demás. Si no nos proporciona oportunidades de relacionarnos y no hacemos nada por cambiarlo, la soledad será nuestra única compañía.

La baja autoestima y el complejo de inferioridad. Si no confiamos en el valor de nuestra aportación, tenderemos a menospreciarnos y a aislarnos. Pocas personas resultan menos interesantes que las que tienen un bajo concepto de sí mismas. Si pensamos que no valemos nada, será difícil que iniciemos cualquier cosa, y menos si conlleva un riesgo de fracaso. Y cuando la propuesta de relación provenga del exterior, lo más probable es que, por miedo, no atendamos la llamada o no sepamos hacerlo eficazmente.

Los miedos. A no gustar, a no cumplir con las expectativas que creemos se tienen de nosotros, a no estar a la altura de las circunstancias. Miedo a que si se nos conoce a fondo, se nos abandonará.

La falta de habilidades de comunicación. Decir lo que se piensa no es el problema, sino la forma en que se dice. Empatía (ponerse en lugar del otro) y asertividad (expresarnos con libertad y sinceridad, sin herir ni menospreciar) son la clave.

El autoengaño. Creer que lo damos todo, que siempre estamos a disposición del otro y, por tanto, esperarlo todo de nuestras amistades. El acaparamiento y la tensión a que sometemos a los amigos hace que quien se acerca acabe alejándose y nos suma en un sentimiento de incomprensión que termina reforzando el autoengaño.

Pretender tener siempre la razón, conducirse de forma altanera, intolerante o mezquina.

La frialdad, tanto en el campo verbal como en el gestual. La falta de emotividad, de acercamiento, de un abrazo, de una caricia.
Para ser buen amigo...
Sal de tu caparazón: ahí fuera no están los peligros, sino las oportunidades de encontrarte a través de los otros.
Valora quién eres y tus habilidades, e intenta saber lo que estás aportando y lo que puedes aportar si te lo propones.
Cuida tus formas de expresión: mantén una actitud positiva y respetuosa. Pide lo que necesites. Da las gracias por lo que se te da y pide disculpas si has ofendido.
Muéstrate como eres, no como crees que los demás quieren que seas. La sinceridad comienza en uno mismo.
Sé generoso a la hora de compartir, tanto cosas como sentimientos y opiniones.
Dedica regularmente tiempo a tus amigos, que no son la solución para cuando no tienes otra cosa que hacer. Trasmíteles, con tu actitud cotidiana, que ocupan un lugar importante en tu vida
Mima la relación con interés y dedicación.
Muestra sensibilidad y afecto. Utiliza gestos amables y cariñosos. Cuando las palabras sobran, necesitamos apoyo, afecto y comprensión
Una buena amistad es un tesoro que debemos conservar. Apenas hay enfados que no puedan superarse entre amigos de verdad. Dejemos el orgullo a un lado, y hagamos lo posible por recuperar la concordia.
Y lo más importante: a un buen amigo se le atiende y se le escucha siempre que realmente lo necesite.

http://revista.consumer.es/web/es/20040201/interiormente/

domingo, 21 de junio de 2009

El factor invisible

 

Las cosas más poderosas son invisibles. Por ejemplo, las raíces de un árbol no se pueden ver; están bajo tierra, nutriendo silenciosamente el árbol visible. Una casa se sostiene gracias a sus cimientos, también en lo profundo de la tierra; si los cimientos son débiles, el edificio caerá cuando haya algún tipo de presión fuerte, como un terremoto. La esencia de la materia es el átomo; contiene una enorme cantidad de energía, pero no podemos verlo con nuestros ojos.
¿Podemos ver a Dios? Muchas personas han experimentado o sentido la presencia de Dios pero nadie le ha visto realmente. Sin embargo, millones de personas creen en ese Ser. De la misma forma, cuando se trata de conocer nuestro verdadero ser, nos preguntamos: “¿Cómo es el alma? ¿Dónde está situada?”.
Un ser humano es alma y cuerpo, espíritu y materia, funcionando conjuntamente en cooperación. El cuerpo es como el hardware de un ordenador y la energía espiritual, el alma, es un chip diminuto de luz, en el que están registradas todas las cosas; el programa completo del alma está ahí. Cuando entramos en un silencio introspectivo, es en este chip de luz, que realmente es un punto de energía luminosa, donde podemos recordar y redescubrir.
El diminuto chip de luz invisible empieza a funcionar efectivamente cuando se conecta con su conciencia original y reactiva esas cualidades originales, que permiten al alma funcionar y expresarse de forma natural. La conexión se consigue mediante el poder del pensamiento concentrado. A esto se denomina “conciencia del alma”. El proceso de experimentar la “conciencia del alma” se lleva a cabo en la meditación: juntando todos los pensamientos de la mente, creando un pensamiento concentrado y enfocándonos suavemente hacia el interior a fin de crear la conexión con el ser original, el alma.
Para dar esos primeros pasos de juntar los pensamientos, podemos usar la conciencia positiva de “yo soy”, o lo que llamamos conciencia de “Om Shanti”. “Om” quiere decir “yo soy”, con el significado profundo de que “yo soy un alma”. Con esta conciencia invocamos la experiencia de nuestra identidad espiritual original.
El alma tiene cinco cualidades primarias; podríamos decir que son los colores primarios de nuestra humanidad con los que pintar el cuadro de nuestras vidas. Éstos son:
Paz
Ésta es la cualidad original del alma. Paz es serenidad, el estado interior de no-violencia. En este estado de paz, armonizamos con todo y con todos a nuestro alrededor. La palabra “Shanti” significa paz, y éste es un pensamiento clave para experimentar en la meditación.
Pureza
Es un estado de honestidad y limpieza en el que somos lo mismo por dentro y por fuera, sin engañarnos a nosotros mismos ni a los demás. En consecuencia, no hay espacio para lo artificial. La pureza es el estado de verdad original en el que no se comete ninguna violencia hacia los demás, ni se puede perpetrar violencia alguna hacia uno mismo.
Amor
Quizás la cualidad original más difícil de conseguir, porque se ha mezclado mucho con el apego, la posesividad y la dependencia, hábitos profundamente arraigados que se han aceptado como normales. Debido a ello, es difícil comprender la forma verdadera del amor puro, que es incondicional. El amor espiritual verdadero nunca crea necesidad o dependencia, en la que los demás no pueden ser ellos mismos. El amor es el mayor poder y bendición en el Universo.
Conocimiento
Saber y ser lo que somos eterna y verdaderamente, y existir en esta conciencia, es lo que entendemos por conocimiento. No es saber acerca del alma, la paz, el amor, etc. sino que conocer es ser el alma, ser paz, ser amor. Reconocer y experimentar la conciencia original que existe más allá del falso ser o ego.
Felicidad
Es la expresión natural de la dicha de estar vivo e interactuar con los demás. La felicidad sólo es posible cuando expresamos lo que somos con respeto y compartimos con los demás lo que somos y lo que tenemos. Nos relacionamos con la naturaleza y con las personas y experimentamos la plenitud de la vida humana a través de las relaciones


Seamos nosotros mismos

 

Hace unos años vi un documental que me hizo reflexionar por un largo periodo de tiempo. Hoy en día todavía se cruza en mis pensamientos cuando veo profesionales muy válidos que no acaban de confiar en ellos mismos y esperan ansiosos y de forma periódica la palmadita en la espalda de sus jefes y el reconocimiento de su entorno por sus resultados laborales.

El mencionado documental tenía como escenario una aula ocupada por un grupo de adolescentes en una escuela de una pequeña población.

El primer día de clase del segundo trimestre escolar el tutor del curso se dirigió a sus alumnos indicándoles que en el transcurso de ese primer día de clase les visitaría una eminencia en el mundo de la psicopedagogía que había estudiado concienzudamente el coeficiente intelectual de los adolescentes durante muchos años y que gracias a sus estudios se habían obtenido unos resultados muy reveladores.

Por la tarde de ese primer día de clase apareció el personaje en cuestión y les mostró un sinfín de gráficos acompañados por una gran cantidad de cifras sobre pruebas realizadas a miles de adolescentes. Pues bien,el resultado final reflejaba que los chicos y chicas de ojos azules tenían un coeficiente intelectual un 20% superior al resto de sus compañeros.

En el transcurso de ese segundo trimestre, todos los profesores de ese grupo de estudiantes pudieron constatar que los alumnos de ojos azules prestaban mucha más atención a sus explicaciones que en el primer trimestre y el tipo de preguntas que les formulaban eran en su mayoría precisas, originales y en algunos casos hasta sensacionales. Estos chicos y chicas se empezaron a sentir día a día más seguros de si mismos y sus conversaciones tanto con sus compañeros como con las personas mayores de su entorno eran más fluidas y locuaces por que sentían en su piel que su nivel intelectual por encima de la media de la población juvenil les catapultaba al éxito en todo aquello que se propusieran.

Al empezar el tercer trimestre apareció de nuevo el experto en psicopedagogía y les comentó que sus últimas investigaciones le habían roto todos sus esquemas de largos años de investigación. Según sus últimos estudios, quedaba irrefutablemente demostrado que los adolescentes de ojos azules tenían un coeficiente intelectual un 20% inferior a la media de la población juvenil y por el contrario eran los chicos y chicas de ojos marrones y verdes los que tenían un coeficiente intelectual un 20% superior al resto de la población juvenil.

En el transcurso de ese tercer trimestre, los niños y niñas de ojos marrones y verdes experimentaron las mismas sensaciones de triunfo que sus compañeros de ojos azules durante el trimestre anterior. Por el contrario los alumnos de ojos azules prestaban menos atención que nunca a las explicaciones de los profesores y el tipo de preguntas que les formulaban eran en su mayoría imprecisas, poco originales y en muchos casos hasta anodinas. Estos chicos y chicas se empezaron a sentir día a día menos seguros de si mismos y sus conversaciones tanto con sus compañeros como con las personas mayores de su entorno eran menos fluidas y moderadas por que sentían en su piel que su nivel intelectual por debajo de la media de la población juvenil les catapultaba al fracaso en todo aquello que se propusieran.

Este experimento nos demuestra que es totalmente desaconsejable estar excesivamente pendientes de los estímulos y opiniones que podamos recibir del exterior. Hoy en día no nos valoramos a nosotros mismos ni calibramos nuestro trabajo mirando nuestro interior y extrayendo consecuencias de nuestra introspección. En vez de esto, en incontables ocasiones, estamos demasiado pendientes de la opinión que tienen los demás sobre nosotros y nos sentimos desmesuradamente felices y satisfechos cuando somos halagados por nuestros jefes y nuestro entorno. Por el contrario si recibimos una pequeña crítica hacia nuestro trabajo o incluso indiferencia nos sentimos miserablemente destrozados y abatidos.

Tenemos que pensar que nuestro entorno de trabajo está conformado por personas de diferente idiosincrasia y es lógico,natural y casi siempre necesario que escuchemos los ecos de nuestro entorno. De estos ecos tenemos que sacar conclusiones, pero no llegar a la euforia o al pesimismo por que esto nos hace vulnerables y totalmente dependientes de los demás que a la larga nos pueden reducir y transforman en simples marionetas.

Por tanto, no seamos como los adolescentes del experimento que cambiaban radicalmente su actitud ante la vida solamente porque alguien les aseguraba que eran más o menos inteligentes que los demás. Seamos nosotros mismos y no permitamos que los estímulos externos se amplifiquen de forma desmesurada en nuestro ser interior por que de esta forma sólo conseguiremos estar a merced de los demás.

Ignasi Pérez Valls
asesor-formador independiente
ignasiperez[ARROBA]infosintesis[PUNTO]net
http://www.infosintesis.net

miércoles, 10 de junio de 2009

Energía personal-Cómo pensar en positivo

Aprovechar la energía mental

Piense en esto: malgastamos nuestra energía personal. Las preocupaciones, el malhumor, los pensamientos negativos... nos matan la energía personal. Al cabo del día, en vez de tener brillo en la mirada, transmitir viveza en los ojos, nuestro aspecto da señales inequívocas de cansancio... mostrándonos ante los demás cansados, abatidos y tristes.

¿Sabe por qué? Pues porque desde la mañana, desde que nos hemos despertado, nuestra mente ha estado ocupada "cultivando" pensamientos que la agotan, "premiando" las preocupaciones, fomentando el pensamiento negativo sobre terceros y sobre uno mismo. En pocas palabras: desperdiciamos nuestra energía mental.

Tomar las riendas de nuestros impulsos emocionales

Recordemos que para tener energía mental debemos prácticar la técnica de "pensamientos opuestos" a pensamientos negativos. También tomar la rienda de nuestros impulsos emocionales a través del control y desarrollo de nuestra inteligencia emocional.

La fórmula es:

AUTOCONTROL EMOCIONES + AUTOMOTIVACIÓN PERSONAL +EMPATÍA =

= Control de nuestros impulsos emocionales=

= + ENERGÍA MENTAL

La energía mental se cultiva. Prueba a cultivar tu energía mental y observarás que tu mente se hace cada vez más fuerte y equilibrada, más despierta e inteligente.

He aquí algunas actividades que te ayudarán a aplicar la triple fórmula.

  • El Yoga es un gran aliado para el autocontrol de nuestras emociones. Su práctica quizás sea compleja para aquellos que no lo han practicado nunca. Sin embargo, es más fácil la respiración y la relajación. Practícala. Controla la respiración abdominal mientras realizas el autocontrol de tus emociones.
  • Cumple con tus obligaciones con tu familia y en el trabajo. Pasa tiempo con los tuyos: tu familia y tus buenos amigos. Practica la compresión, el afecto y el cariño, mientras pienses en la fuerza de la empatía. Practica la risa.
  • Cuida tu alimentación y tu salud. Tu cerebro debe estar siempre a punto y en las mejores condiciones. Una alimentación saludable, rica y variada. Practica ejercicio y todo lo que a tu salud en general y a tu cerebro en particular le convengan.
  • Lecturas positivas. Ver... Frases Motivadoras. Y Libros de autoayuda y motivación.

martes, 9 de junio de 2009

Solitario en el camino

 

La vida es como una gran carrera en bicicleta, cuya meta es cumplir la Leyenda Personal - aquello que, según los antiguos alquimistas, es nuestra verdadera misión en la Tierra.

En la línea de partida estamos juntos, compartiendo camaradería y entusiasmo. Pero, a medida que la carrera se desarrolla, la alegría inicial cede lugar a los verdaderos desafíos: el cansancio, la monotonía, las dudas sobre la propia capacidad. Nos damos cuenta de que algunos amigos ya desistieron en el fondo de sus corazones; aún siguen corriendo, pero es porque no pueden parar en medio de la pista. Este grupo se va haciendo cada vez más numeroso, con todos pedaleando al lado del coche que acompaña para apoyo, donde conversan entre sí, cumplen con sus obligaciones, pero olvidan las bellezas y desafíos del camino.
Nosotros terminamos por distanciarnos de ellos y entonces estamos obligados a enfrentar la soledad, las sorpresas de las curvas desconocidas, los problemas que pueda crearnos la bicicleta. En un momento dado, después de algunas caídas sin que haya nadie cerca para ayudarnos, terminamos por preguntarnos si vale la pena tanto esfuerzo.
Sí, vale. Se trata sólo de no desistir. El padre Alan Jones dice que para que nuestra alma tenga condiciones de superar esos obstáculos, necesitamos Cuatro Fuerzas Invisibles: amor, muerte, poder y tiempo.
     Es necesario amar, porque somos amados por Dios.
     Es necesaria la conciencia de la muerte, para entender bien la vida.
     Es necesario luchar para crecer, pero nunca dejarse ilusionar por el poder que llega junto con el crecimiento, porque sabemos que él no vale nada.
     Finalmente, es necesario aceptar que nuestra alma, aunque sea eterna, está en este momento presa en la tela del tiempo, con sus oportunidades y limitaciones. Así, en nuestra solitaria carrera en bicicleta, tenemos que actuar como si el tiempo no existiera, hacer lo posible para valorizar cada segundo, descansar cuando sea necesario, pero continuar siempre en dirección a la luz Divina, sin dejarnos afectar por los momentos de angustia.
     Estas Cuatro Fuerzas no pueden ser tratadas como problemas a ser resueltos, ya que están fuera de cualquier control. Tenemos que aceptarlas y dejar que nos enseñen lo que necesitamos aprender.
     Vivimos en un Universo que es al mismo tiempo lo suficientemente gigantesco como para rodearnos y lo bastante pequeño como para caber en nuestro corazón. En el alma del hombre está el alma del mundo, el silencio de la sabiduría. Mientras pedaleamos en dirección a nuestra meta, es siempre importante preguntar: "¿Qué hay de bueno en el día de hoy?". El sol puede estar brillando, pero si la lluvia estuviera cayendo, es importante recordar que eso también significa que las nubes negras se habrán disuelto en breve. Las nubes se disuelven, pero el sol permanece inmutable, y no pasa nunca. En los momentos de soledad es importante recordar eso.
     Finalmente, cuando las cosas llegan a ponerse muy duras, no podemos olvidar que todo el mundo ya pasó por eso, independientemente de raza, color, situación social, creencias o cultura. Una hermosa plegaria del maestro sufi Dhu'I-Nun (egipcio, fallecido el año 861 a. C.) resume bien la actitud positiva necesaria en estos momentos:
     "Oh, Dios, cuando escucho las voces de los animales, el ruido de los árboles, el murmullo de las aguas, el gorjeo de los pájaros, el zumbido del viento o el estruendo del trueno, percibo en todos ellos el testimonio de Tu unidad; siento que Tú eres el supremo poder, la omnisciencia, la suprema sabiduría, la suprema justicia.
     "Oh, Dios, te reconozco en las pruebas que estoy pasando. Permite, Oh, Dios, que Tu satisfacción sea mi satisfacción. Que yo sea Tu alegría, aquella alegría que un Padre siente por un hijo. Y que yo me acuerde de Ti con tranquilidad y determinación, incluso cuando resulte difícil decir "Te amo".

Paulo Coelho de Maktub

lunes, 8 de junio de 2009

El poder de afrontar

 

El poder de afrontar es la capacidad para enfrentarnos y superar con gran fe y coraje los obstáculos internos y externos, las pruebas y los retos. Una metáfora de este poder es la imagen de una vela encendida, en medio de una tempestad. La luz de nuestra conciencia, nuestra estabilidad y claridad interior, se han de preservar en medio de las vicisitudes, desafíos y retos del océano de la vida.
El viaje espiritual al hogar es un regreso a la conciencia total de lo que es verdadero y lo que es falso. Sin embargo hay muchos obstáculos, pruebas y retos en el camino. Es sólo con nuestra fuerza interior, la cuál se recupera mediante el conocimiento y el poder espiritual de la fuente, que somos capaces de afrontar.
En la meditación damos ese paso hacia adentro y volvemos a conocernos a nosotros mismos. Aprendemos a discernir lo verdadero de lo falso y recuperamos la fortaleza para afrontar. Tres de los principales aspectos que afrontamos:
1) Obstáculos: En nuestro viaje por la vida no sólo nos encontramos con obstáculos externos. Cuando comenzamos el viaje espiritual también nos encontramos con obstáculos internos que vienen de viejos patrones de comportamiento derivados de nuestra falta de comprensión y nuestras falsas creencias.
2) Pruebas: que desencadenan miedo u odio en nosotros. ¿Podemos encararlas y confrontarlas, sobrepasándolas con éxito? ¿Podemos descubrir las valiosas lecciones ocultas detrás de las mismas? ¿Podemos apreciar el aprendizaje enriquecedor que nos ofrecen? Estos son algunos de los indicadores de nuestro poder de afrontar. El miedo, la inseguridad y la falta de confianza en nosotros mismos pondrán a prueba nuestra capacidad para afrontarlas y seguir adelante. Nuestro éxito depende en gran medida de la fe que tengamos en nuestro ser y en la ayuda sutil del Ser Supremo, nuestro compañero invisible, con quien si estamos internamente conectados nos llenamos de coraje, valentía y confianza.
3) Retos: cada instante de este viaje es un reto, y los maestros anhelan los retos. No ven problemas sino oportunidades para aprender, crecer y ayudar a otros en el proceso. No existe tal cosa llamada fracaso; sólo estímulos. No existe otro momento que el presente. El mantra de un maestro es afrontarlo todo en el momento. Los maestros saben que el posponer se paga caro. El poder de afrontar nos da coraje y confianza para tratar con cualquier persona o situación. Este poder ayuda a conquistar todo tipo de miedos, inseguridades y dudas, especialmente con respecto a nuestras propias capacidades.

 

Brahma Kumaris World Spiritual University

miércoles, 3 de junio de 2009

Están locos los niños que hablan con sus amigos invisibles? O que viajan a países fantásticos? O que ven seres que nosotros los adultos no vemos?

Cuantas veces nos ha venido un niño explicando que le visita un extraño personaje que le cuenta historias...Cuantas veces, sin pararnos a pensar en nuestra infancia, le decimos que eso son imaginaciones, tonterías, o interpretamos que son alucinaciones?
Si recordamos nuestro mundo de la infancia también recordaremos, unos más que otros, que hemos tenido amigos invisibles, o la visita de seres que nos acompañaban...
"Se ha negado a los niños, y a toda la población en general, la costumbre de cuestionar la realidad" (Eduardo Punset)
"Quizás todos hemos tenido acceso a otras realidades pero algunos hemos perdido esa facultad. El físico cuántico Fred Alan Wolf destaca que los niños tienen la capacidad hasta los cinco años de atravesar otras realidades; lamentablemente, en algunas ocasiones cuando se van haciendo mayores, se les dice que dejen de jugar con sus amigos invisibles y de 'fantasear', y cuando llegan a los catorce años aproximadamente, han perdido por completo la capacidad de contactar con otras realidades y otros universos..."

Los niños son mentes no condicionadas por el sistema, mentes aún no sometidas a ver una sola realidad ... quizás también están aún en el proceso de encarnar en este cuerpo... aún no se han desprendido del todo de su 'hogar' celestial, y es por eso que pueden mantener contacto con los seres que están en realidades paralelas...
Cuando son pequeños, tienen acceso a estas otras realidades, a otros mundos, hasta que, cuando crecen, la presión del entorno les puede llegar a generar un sentido de verguenza por creer en 'esas cosas', tras lo cual van dejando de acceder a esas otras dimensiones. También el ir integrándose a la vida 'de este mundo' los hace ir alejándose, perdiendo contacto con las otras realidades...Es común que esto suceda en la época que el niño comienza a interactuar con sus pares, a salir de su ambiente familiar y entrar en contacto con la vida social de su comunidad, como por ejemplo cuando comienza a asistir a la escuela.
A veces, ya en la edad adulta, volvemos a 'contactar', volvemos a 'ver cosas' y a percibir la presencia de seres que muchos identifican con ángeles o seres sin cuerpo físico. Esto muchas veces sucede en ocasiones en que nos encontramos en otro estado de conciencia, ya sea debido a un estado de ensueño, meditación profunda, o quizas provocado por un episodio de crisis. También la enfermedad o la cercanía a la muerte parece ser un estado en que volvemos a sensibilizarnos y acercarnos a las otras realidades.
"Los niños no 'hablan solos', en realidad están manteniendo una conversación con su conciencia. a la cual tienen un libre acceso que muchos adultos han perdido; y la conciencia tiene acceso a todos los universos, al Todo."
"Tal vez tendremos que empezar a replantearnos el hecho de que, innatamente, el niño capta la vida energética que existe en todo lo que nos rodea y que, inicialmente, es capaz de comprenderla, de contactar e incluso dialogar con ella. En general, los niños son capaces de recibir mensajes y energías que nosotros los adultos somos incapaces de captar."
Mientras que ciertos grupos de gente, en general de origen oriental o con tradiciones espirituales fuertes, alientan a sus hijos para que sigan en el camino de acceder a otras realidades, los occidentales habitualemente tendemos a hacer lo contrario, llegando incluso a llevarlos a psiquiatras para que los desposean de eso que creemos que es anormal, de acuerdo a lo que hemos aprendido de nuestro paradigma social.